elnuevodiario.com.ni
  •   San Salvador, El Salvador  |
  •  |
  •  |
  • EFE

El ministerio de Medio Ambiente de El Salvador retiró este jueves 69,1 toneladas de materiales tóxicos de una comunidad para ser enviados a Polonia donde serán incinerados, con lo cual puso fin a protestas de la población.

"Dijimos que nos íbamos a llevar los tóxicos y hemos cumplido", declaró la ministra de Medio Ambiente, Lina Pohl, luego de supervisar la operación que retiró los materiales de Loma de Gallo, una comunidad rural de San Luis Talpa, 40 km al sureste de San Salvador, y los llevó al puerto de Acajutla, en el Pacífico.

Los tóxicos serán enviados el viernes en barco hacia Polonia, donde la empresa británica Veolia Es Field Service los destruirá en plantas incineradoras.

La evacuación del material de la antigua fábrica se produjo en una caravana de 30 vehículos, entre furgones, ambulancias y vehículos de policía y bomberos.

Los tóxicos, madera y tierra contaminada fueron retirados de la antigua planta Quimagro en Loma de Gallo, donde este jueves los pobladores celebraron con aplausos el fin de una larga lucha que impulsaron, liderados por el alcalde Salvador Menéndez.

La población de San Luis Talpa denunció que los químicos abandonados por más de diez años en la zona contaminaron los mantos acuíferos, lo que habría desatado un mortal brote de insuficiencia renal en decenas de personas.

La alcaldía de San Luis Talpa reportó la muerte de 74 personas por insuficiencia renal en 2013, y de enero a octubre último la cifra era de 54 defunciones.

Pohl lamentó que los tóxicos permanecieran en la zona por más de un década sin que gobiernos anteriores hicieran algo para destruirlos y deploró el fallecimiento de personas por insuficiencia renal.

La ministra adelantó que solicitará el apoyo de especialistas de una Universidad de Costa Rica para tomar muestras de agua en el terreno con el objetivo de verificar si hay necesidad de realizar acciones adicionales de descontaminación.

Para resarcir los daños provocados en la población, Pohl dijo que solicitará a los propietarios de la extinta fábrica que donen el inmueble y el terreno para que se convierta en un "espacio de recreación" para la comunidad.

En el traslado y eliminación de los tóxicos, las autoridades ambientales invertirán 395.608 dólares.