•   San Salvador, El Salvador  |
  •  |
  •  |
  • AFP

A 25 años del asesinato de seis sacerdotes jesuitas y dos de sus colaboradoras a manos de militares de El Salvador, la Universidad Centroamericana, donde trabajaban, pide justicia frente a la impunidad que rodea el caso.

“Nuestra lucha seguirá siendo por la justicia, para que en el caso de los jesuitas y también en el caso de todas las masacres y de todos los delitos que se cometieron en el país, se conozca la verdad, se practique la justicia y se repare a las víctimas que fueron dañadas por el Estado”, declaró a la AFP el rector de la Universidad Centroamericana (UCA), Andreu Oliva.

Con motivo del aniversario del llamado “martirio” de los sacerdotes, Oliva, al hacer una reflexión sobre el crimen, arremetió contra la impunidad que rodea los crímenes en El Salvador debido a una ley de amnistía desde 1993.

Obstrucción de justicia

La comunidad jesuita lamenta que en el crimen de los sacerdotes “se han topado siempre con la obstrucción de la justicia que ha protegido a los autores materiales e intelectuales y no ha permitido” conocer la verdad.

La UCA, según Oliva, está interesada “en que el país avance hacia el conocimiento de la verdad por medio de la justicia de los delitos de lesa humanidad” que se cometieron durante la guerra civil (1980-1992), que dejó más de 75,000 muertos y más de 7,000 desaparecidos.

El crimen

La madrugada del 16 de noviembre de 1989, en medio de una ofensiva guerrillera sobre San Salvador, efectivos del ahora proscrito batallón Atlacatl asesinaron en el campus de la UCA al sacerdote español-salvadoreño Ignacio Ellacuría, rector de esa casa de estudios, y prominente defensor de la Teología de la Liberación.

También fueron asesinados los sacerdotes españoles Ignacio Martín Baró (vicerrector), Segundo Montes, Amando López y Juan Ramón Moreno, el cura salvadoreño Joaquín López, además de la empleada doméstica Elba Ramos y su hija Celina.

Con la presión internacional para aclarar el crimen, en 1991 fueron juzgados nueve militares, pero tres de ellos quedaron libres por una ley de amnistía.

Leyenda: