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  • AFP

Un médico sierraleonés contagiado de ébola llegó ayer a Estados Unidos, donde será tratado en el Centro Médico de Nebraska, especialmente equipado para la atención a pacientes con este virus.

El doctor Martin Salia, residente legal en Estados Unidos, “arribó sin peligros a Omaha, Nebraska. Ahora será transportado en ambulancia a una unidad de confinamiento”, dijo un vocero del hospital en Twitter.

Este cirujano, que trabajaba en el hospital Connaught de Freetown, es el primer ciudadano sierraleonés enfermo de ébola en ser transportado a Estados Unidos, donde ya han sido atendidos nueve enfermos, de los cuales ocho se han curado, mientras que el noveno, un liberiano, falleció.

El hospital precisó anteriormente en un comunicado que el paciente está “severamente afectado” por la enfermedad, citando informes de sus colegas en Sierra Leona.

El Departamento de Estado aseguró, por su parte, que había facilitado la evacuación sanitaria de un “residente legal permanente en Estados Unidos desde Sierra Leona hacia Estados Unidos para ser tratado contra el virus del ébola”.

“La evacuación se hace a pedido de su esposa, una ciudadana estadounidense y residente en Maryland, que aceptó reembolsar al gobierno estadounidense por todos los gastos ocasionados”, precisó el Departamento de Estado en un comunicado.

El doctor Martin Salia es el sexto médico sierraleonés que contrae la enfermedad --los otros cinco han muerto-- y será el tercer paciente con ébola que atenderá este hospital, donde los dos anteriores sobrevivieron.

EMBARAZADAS PELIGRAN

Las mujeres embarazadas en África Occidental viven bajo una doble amenaza frente al ébola: el temor a los hospitales o el peligro a dar a luz en casa, con el riesgo de contagio.

En el centro de la capWWital de Sierra Leona, Freetown, en el barrio Magazine, desde donde se ven las miserables casuchas de Susan’s Bay, el personal del dispensario de Mabella se lamentó el viernes pasado en sus locales vacíos, frente a la mezquita.

“Las pacientes tienen miedo de nosotros. Ya no vienen, a menos de estar verdaderamente enfermos”, dice su responsable, Justina Bangura, exhibiendo el gran registro amarillo donde están anotados los nombres de las parturientas.

“47 partos en julio, 30 en agosto, 25 en septiembre y 27 en octubre”, dice.

Su equipo vio pasar el número de partos a domicilio de 7 en julio, a 14 en agosto, y 10 en octubre. Sin registrar a otras que pudieron hacerlo sin que se sepa.

“Se trata de explicar a las mujeres que se arriesgan a la infección y a la muerte pariendo en casa. Pero nos dicen que somos ‘las enfermeras ébola’. Entre julio y agosto decían que incluso se les inyectaba el virus. La gente nos insulta y nos lanzan piedras”, informa indignada Eugenia Bodkin.

“Incluso yo, al comienzo, tenía miedo de tocar los pacientes, de palparlos”, aseguró la enfermera. “Pero trato de convencerlos: estamos ahí para salvar vidas”.

La mujer de unos 40 años llega al dispensario en traje normal y solo se coloca el uniforme en el consultorio.

Lejos del centro de la ciudad, en el barrio de Wellington, las enfermeras del dispensario de Kuntorloh encontraron una forma para evitar los prejuicios de sus pacientes: trabajan vestidas como en la calle y sin sus uniformes de enfermeras.

“Todos tienen miedo de ébola”, dice Ramatu Kamara, en falda y turbante lila, pero con guantes plásticos, antes de vacunar a Anthony, de dos meses.

“Es la razón por la que ya no llevamos uniforme, de lo contrario las mujeres ya no vienen. Dicen que todas las enfermeras tienen ébola, que se mueren y que les están mintiendo”, explica.

Multas por parir en casas de habitación

MEDIDAS. En otros países como Liberia con frecuencia las estructuras sanitarias, desbordadas a causa de la epidemia, se han visto obligadas a cerrar sus puertas a las mujeres embarazadas.

No obstante, en otros países como Sierra Leona, el gobierno reaccionó sancionando los nacimientos a domicilio con multas de US$11, equivalentes a 9 euros, para las mujeres que violen la consigna, aunque se atiende sin denunciar a las que buscan ayuda después de haber dado a luz.

Después de parir, en caso de sospecha de ébola, deben de inmediato cesar de amamantar a los bebés, dice Musab Sillah, director de un hospital.

Sierra Leona tiene la tasa de mortalidad natal más elevada del mundo, con 1,200 muertes por cada 100,000 nacimientos, tasa agravada aun más por el ébola.