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Arnold Schwarzenegger encarna el sueño americano hollywoodiense. Llegado de un pueblo austríaco con un terrible acento inglés y un apellido impronunciable, logró convertirse en uno de los actores más famosos del mundo.

Pero el musculoso “Terminator” está lejos de ser el único migrante que desembarcó en Estados Unidos con las manos vacías y conquistó Hollywood.

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La edad de oro del cine estadounidense no se entiende sin la húngara Zsa Zsa Gabor, la italiana Sofía Loren, el inglés Cary Grant o la belga-holandesa-austríaca Audrey Hepburn.

Esta tendencia se ha mantenido a lo largo de las décadas. Las estrellas que reinan ahora también han nacido lejos de Los Ángeles, como los australianos Nicole Kidman, Hugh Jackman, la sudafricana Charlize Theron, el canadiense Jim Carrey, la ucraniana Mila Kunis, la española Penélope Cruz o la francesa Marion Cotillard.

Los latinoamericanos

América Latina está bien representada por el venezolano Édgar Ramírez, la colombiana Sofía Vergara, el guatemalteco Óscar Isaac y un nutrido grupo de mexicanos como Gael García Bernal, Demián Bichir, Salma Hayek o Diego Luna.

Pero, además de acoger con los brazos abiertos a actores extranjeros, Hollywood también ha creado películas que plasman la odisea, la suerte y las desgracias de los migrantes en su lucha por alcanzar su particular sueño americano.

Es el caso de “El emigrante” (1917) --de Charlie Chaplin--, “Green Card” (1990) y “Una vida mejor” (2011), por la que Bichir fue nominado a un Óscar a mejor actor.

“Al margen de los migrantes judíos” que huyeron de Europa, Hollywood “se ha beneficiado de todas las olas de migrantes”, señala a la AFP el productor Tom Nunan, que da clases en la escuela de teatro de la universidad angelina UCLA.

“El humor irlandés, la ópera italiana, las danzas tradicionales de América del Sur y de España... Todo esto influenció primero a Broadway y luego a nuestras películas”, agrega.

Fundado por judíos

Hollywood fue creado por un grupo de judíos llegados del centro y el este de Europa.

El alemán Carl Laemmle fundó los estudios Universal, los húngaros Adolph Zukor y William Fox crearon Paramount y Fox, respectivamente. En tanto, el ruso Louis B. Mayer estableció Metro-Goldwyn Mayer y los hermanos polacos Warner pusieron su apellido a su compañía.

“Al ser ellos mismos migrantes tuvieron una sensibilidad particular con los sueños y aspiraciones de otros migrantes y familias obreras”, escribió Neal Gabler en “An Empire of Their Own” (Un imperio propio), un libro de referencia sobre este asunto.

Actores y directores como la alemana Marlene Dietrich, el austriaco Fritz Lang y el polaco Billy Wilder fueron algunos de los que pudieron sacar provecho de esta situación, y hacerse un lugar en Los Ángeles tras salir de Europa.

 

"Al margen de los migrantes judíos que huyeron de Europa, Hollywood se ha beneficiado de todas las olas de migrantes".

Tom Nunan, productor de cine.

 

Además de acoger con los brazos abiertos a actores extranjeros, Hollywood también ha creado películas que plasman la odisea, la suerte y las desgracias de los migrantes.

 

Forasteros que no lo parecen

TRIUNFO• Hoy en día, la globalización es responsable de que Hollywood esté dirigida por profesionales llegados de todos los rincones del mundo, porque “las películas con grandes presupuestos se hacen aquí”, subraya Robert Thompson, profesor de cultura popular de la Universidad de Syracuse.

“Si uno quiere llegar a un cierto nivel, debe estar aquí”, puntualiza. Los premios Oscar son un buen termómetro de este fenómeno. En los últimos cuatro años ningún estadounidense se ha alzado con el premio al mejor director.

El último en ganar fue el mexicano Alfonso Cuarón (“Gravedad”), mientras que antes triunfaron el taiwanés Ang Lee (“Life of Pi”), el francés Michel Hazanavicius (“El artista”) y el británico Tom Hooper (“El discurso del rey”).

El poder y la atracción que genera esta industria provoca que un día u otro, los actores que triunfan en su país terminen haciendo maletas con el objetivo de intentar repetir la hazaña en Hollywood.