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  • AFP

Unos 60 migrantes tomaron las oficinas de la Fiscalía de Atención al Migrante en Ixtepec, en el sur de México, para exigir la aparición de un menor de Honduras secuestrado hace ocho días, informó el lunes a la AFP Alberto Donis, coordinador de un albergue.

"Nos mantendremos ahí hasta que den seguimiento a nuestras peticiones", la principal es "la aparición con vida del menor" hondureño, advirtió Donis Rodríguez, coordinador del albergue Hermanos en el Camino, quien precisó que la ocupación inició el viernes.

Gerson Omar Morales, de 10 años, fue secuestrado el 16 de noviembre por tres hombres armados cuando caminaba con su tío por las vías del tren en Chahuites, una comunidad del sur de Oaxaca (sur).

Un funcionario de la fiscalía estatal acudió el viernes a responder a los inconformes y se comprometió a buscar al menor, pero solo envió personal para buscarlo un día, no lo encontraron y no volvieron, señaló el activista.

"Pedimos la remoción de Yadira Castillo, fiscal de migrantes, por la omisión, la falta de compromiso, de seriedad en la investigación delitos contra los migrantes", agregó Donis, quien precisó que hay unas 150 denuncias sin investigar.

Los migrantes que mantienen el plantón en la Fiscalía de Atención al Migrante en Ixtepec (24.000 habitantes), un pueblo cercano a Chahuites, fueron víctimas de algún delito denunciado -robo, secuestro, entre otros- ante esa dependencia, sin que las autoridades judiciales hayan dado seguimiento, indicó.

Desde hace cuatro meses hay una "emergencia derivada del programa de la frontera sur que ha provocado mayor violencia", señaló la fuente.

El gobierno de México lanzó en julio pasado un plan para detener el tránsito de migrantes por su territorio, que incluye operativos para bajar a extranjeros indocumentados del tren conocido como "La Bestia", así como en hoteles y posadas donde se alojan.

La autoridades migratorias dispusieron numerosos retenes aduanales y militares en la carretera que va de la frontera con Guatemala hasta los límites entre Chiapas (sureste) y Oaxaca y unidades móviles migratorias para interceptar en autobuses de turismo.

Unos 200.000 extranjeros indocumentados, la mayoría centroamericanos, ingresan cada a año a México para tratar de llegar a Estados Unidos, en un camino plagado de amenazas de organizaciones criminales que los secuestran, extorsionan y asesinan.