• FERGUSON, EE.UU. |
  • |
  • |
  • AFP

La tensión era palpable este miércoles en Estados Unidos, tras dos noches de cólera por la liberación del policía blanco que mató a un joven negro desarmado en Ferguson, en un hecho que reavivó los viejos demonios del país: racismo e impunidad.

Decenas de miles de personas se manifestaron en 170 ciudades de Estados Unidos el martes por la noche, para reclamar justicia tras la decisión de un gran jurado de no imputar al policía blanco Darren Wilson, que mató al joven negro Michael Brown, en un polémico caso el 9 de agosto en Ferguson (Missouri).

Las protestas fueron en su mayoría pacíficas, aunque en algunos estados culminaron con detenciones. En Los Ángeles, 180 personas fueron arrestadas por la Policía por haber bloqueado una autopista, y una decena fue arrestada en Nueva York.

Es raro que las protestas por una causa alcancen a tantas ciudades juntas en Estados Unidos. Este caso demuestra la profundidad del trauma provocado por la muerte de Brown, y entre los ciudadanos alimenta el sentimiento de que nada cambiará.

El otro caso

Al caso de Brown se suma la indignación por la muerte de un niño negro de 12 años, abatido el fin de semana por un policía cuando manipulaba un arma de juguete en Cleveland (Ohio, norte), donde también se realizaron marchas para pedir justicia.

El presidente Barack Obama, quien en varias ocasiones reiteró sus llamados a la calma, reconoció que el problema va mucho más allá de Ferguson.

“Existe una profunda desconfianza entre las fuerzas del orden y las comunidades de color en demasiadas regiones”, dijo.

La Oficina de Estadísticas judiciales ha identificado en Estados Unidos 2,931 asesinatos “vinculados a arrestos” entre 2003 y 2009, en casi todos los casos con víctimas hombres, la mitad de ellos entre 25 y 44 años.

Más víctimas

Los negros representan 32% de estas víctimas, a pesar de que son solamente el 13% de la población.

Un hombre negro en Estados Unidos está obligado a aprender a usar palabras y gestos que pueden evitar un malentendido fatal: manos en el aire, decir “sí, señor”, “no, señor”.

Sean Jackson, un habitante de Ferguson, dijo a la AFP que hizo grandes esfuerzos para enseñarle a su hijo de 25 años cómo comportarse con la Policía para “que no se haga matar”.

La cólera de los manifestantes creció aún más con las primeras entrevistas otorgadas por el policía Wilson. El agente afirmó que fue atacado por la víctima y que tiene “la conciencia tranquila” de haber hecho lo correcto.


"Existe una profunda desconfianza entre las fuerzas del orden y las comunidades de color en demasiadas regiones".

Barack Obama, presidente de EE.UU.