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La Fiscalía de Colombia exhumó hoy los restos del exlíder del desmovilizado grupo guerrillero M-19 y excandidato presidencial Carlos Pizarro Leongómez, asesinado en un avión comercial en Bogotá en abril de 1990, para buscar pistas que lleven a establecer la posible participación de agentes del Estado en el crimen.

Los restos de Pizarro, hijo de un almirante de la Armada de Colombia, serán trasladados al Departamento de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, que hará un estudio para establecer si el informe forense de la época estuvo ajustado a la realidad o se buscó desviar la investigación.

Los forenses de ahora buscarán establecer si los 13 tiros que recibió el entonces candidato presidencial de 38 años en la cabeza, las manos y el cuello fueron hechos por una sola persona.

En los próximos días, la Fiscalía también exhumará los restos del sicario que lo asesinó, que a su vez fue abatido por los escoltas de Pizarro.

La justicia colombiana ha señalado que Pizarro fue asesinado por una alianza entre narcotraficantes y paramilitares pero ahora se busca establecer si estos tuvieron alguna colaboración de funcionarios del Estado.

Pizarro, antiguo líder del guerrillero Movimiento 19 de Abril (M-19) que firmó la paz con el Gobierno y dejó las armas, fue asesinado en pleno vuelo dentro de un avión comercial el 26 de abril de 1990 cuando se dirigía de Bogotá a Barranquilla para promover su candidatura para las elecciones presidenciales del mismo año.

La hija del político, María Pizarro, dijo a periodistas que la familia espera que ahora sí los organismos de investigación hagan lo que les corresponde y no como ocurrió en el pasado.

En agosto del año pasado, la Fiscalía colombiana encontró "25 puntos de conexión" entre los magnicidios de tres candidatos presidenciales ocurridos en 1989 y 1990, una de las épocas más violentas que ha vivido el país, especialmente contra dirigentes políticos.

Un equipo de trabajo de la Fiscalía "encontró patrones criminales comunes, destacando por ejemplo la calidad de las víctimas, la coincidencia en los móviles, y el modo en que fueron perpetrados los homicidios" de Luis Carlos Galán (1989), Carlos Pizarro (1990) y Bernardo Jaramillo (1990).

Los tres aspiraban a la Presidencia de Colombia en las elecciones de 1990 que fueron ganadas por César Gaviria, ungido como sucesor de Galán.

Los tres casos son investigados conjuntamente por la Unidad Nacional de Análisis y Contexto (Unac) de la Fiscalía, toda vez que antes eran estudiados por distintos despachos de la Unidad de Derechos Humanos.

La Fiscalía pretende encontrar a los máximos responsables y no descarta la vinculación de dirigentes políticos, agentes del Estado, paramilitares y mafias de narcotraficantes que habrían participado en los hechos.