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Simulacros de ahogo, privación del sueño, golpes, aislamiento y amenazas psicológicas: la CIA recurrió en los años 2000 a un amplio abanico de técnicas reforzadas de interrogatorio consideradas como actos de tortura.

Un informe implacable contra la CIA, expurgado y publicado por la comisión de Inteligencia del Senado estadounidense, acusa a la agencia de haber sometido a los detenidos durante varios años a “técnicas reforzadas de interrogatorio de repetición durante días y semanas”.

Los cautivos eran lanzados contra las paredes, desnudados, introducidos en baños helados. Se les impedía dormir durante más de una semana, se los golpeaba y amenazaba.

Técnica de la pared

El informe desgrana las múltiples “bofetadas a la cara” y golpes “al vientre” infligidos a los detenidos por la CIA.

La “técnica de la pared” (walling) consiste en ubicar a la persona detenida frente a pared. El interrogador la atrae hacia él y luego la lanza violentamente contra la pared.

Privación del sueño

Los detenidos podían ser mantenidos despiertos durante un máximo de casi “180 horas”, es decir “siete días y medio”, en una posición particularmente incómoda: “de pie, con las manos al nivel o sobre la cabeza”, encadenados y atados al techo, señala el documento del Senado.

El confinamiento

Entre junio y agosto de 2002, Abú Zubeida fue “aislado durante 47 días sin ser interrogado”, destaca el informe. La técnica del confinamiento es aún más dura: Zubeida fue colocado en una suerte de caja del tamaño de un ataúd durante 266 horas, más de 11 días, y en otra todavía más pequeña durante 29 horas, mientras se le interrogaba.

En un centro secreto de detención, identificado con el nombre de “Cobalt”, un prisionero podía ser mantenido en medio de una oscuridad total, de pie, con las manos atadas sobre su cabeza y por lo general desnudo.

Los detenidos eran también sometidos regularmente a duchas o baños de agua helada.

Simulacro de ahogamiento

La simulación de ahogamiento (waterboarding) es tal vez la técnica más tristemente célebre. El detenido es mantenido atado a un banco inclinado, con sus pies sobreelevados, se le coloca una toalla en la frente y los ojos, y el interrogador le echa agua mientras la pasa repetidamente por la boca y la nariz del torturado, que durante 20 a 40 segundos no puede respirar.

Amenazas psicológicas

Más clásicas, las amenazas psicológicas fueron abundantemente utilizadas por los interrogadores de la CIA, dice el informe, en particular las amenazas contra las familias y los hijos de los detenidos.

Sin supervisión

El texto acusa también a la CIA de haber presentado “información incorrecta” entre 2002 y 2007 al Departamento de Justicia sobre el alcance y los efectos de la tortura, así como impedir que el Congreso supervisara la aplicación de ese método interrogatorio.

De esa forma, “la CIA impidió la supervisión por parte de la Casa Blanca y la toma de decisiones”, añade el informe.

La propia administración del programa de interrogatorios por parte de la CIA “complicó, y en algunos casos impidió” la acción de otros departamentos del Poder Ejecutivo.

Un párrafo del informe también señala que “la CIA coordinó el filtrado de información clasificada para la prensa, incluyendo información incorrecta sobre la eficacia” de los interrogatorios bajo tortura.

Poco después de conocerse el documento, el presidente Barak Obama emitió una nota donde afirmó que la tortura era “contraria a nuestros valores”.

La ONU y grupos de defensa de los derechos humanos llamaron ayer a juzgar a los responsables del programa de torturas de la CIA, que es mucho más brutal de lo supuesto.

 

Organismos de derechos humanos y la ONU piden llevar ante la justicia a los responsables de aplicar los métodos de tortura dirigidos por la CIA.