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Apenas dos días después de dejar el hospital que certificó su estado de salud tras aterrizar en Uruguay en calidad de refugiados, los seis exreclusos procedentes del penal de Guantánamo (Cuba) ya toman el típico mate, chapurrean español y agasajan con cordero a quienes les ayudan en su adaptación al país.

 

Los seis hombres -cuatro sirios, un palestino y un tunecino-, que fueron trasladados desde esa prisión en la madrugada del pasado domingo a bordo de un avión C-17 de los Estados Unidos, cuentan ya con la cédula de identidad uruguaya y conviven juntos en una vivienda de Montevideo facilitada por el sindicato PIT CNT.

 

"Se muestran constantemente agradecidos al pueblo uruguayo por su acogida", afirmó hoy a Efe el secretario de Relaciones Internacionales del sindicato, Fernando Gambera, quien a menudo acude a visitar tanto a los exreclusos como a los miembros de la misma organización que se turnan para acompañarles en su convivencia.

 

PIT CNT acordó con el Gobierno uruguayo tutelar a los seis hombres ofreciéndoles hospedaje de forma transitoria y ayudándoles en los aspectos básicos de su adaptación social y laboral, hasta que encuentren un trabajo y se adapten al país.

 

Mientras tanto, están "bien de ánimos", dice Gambera, que estuvo hoy con ellos mientras desayunaban "huevos fritos con mucha verdura y pan de pita", aunque el estado emocional, declaró, "no es igual en los seis", ya que depende del nivel de contacto que han podido tener con sus familias.

 

Desde que se instalaron en la vivienda, comenzaron a recibir clases de español a domicilio facilitadas por el Gobierno y ya se defienden con algunas palabras sueltas en ese idioma.

 

El 58 % de los uruguayos rechazaba en una encuesta en octubre este traslado, un compromiso adoptado por el alto mandatario de Uruguay José Mujica, en su última reunión con su homólogo estadounidense, Barack Obama, en marzo de 2014.

 

Gambera valoró la buena disposición de los vecinos del barrio en el que temporalmente están residiendo estos hombres.

 

"Salen al balcón y toman mate. Y responden con gestos de aprobación a los vecinos que les saludan", matizó el sindicalista, quien añadió que a pesar de que ya han dado varios paseos por las calles de Montevideo, insisten en no acudir a lugares muy concurridos.

 

No obstante, ya han caminado por la popular rambla y han mojado sus pies en el agua del río de la Plata.

 

Durante su primer mes en Uruguay, el objetivo es lograr su adaptación a las costumbres y a aprender el idioma, por lo que de momento "no se ha concretado nada" con respecto a las ofertas de trabajo que algunas empresas han trasmitido para ellos.

 

Al respecto, Gambera reconoció que el sindicato ya ha mantenido conversaciones con los refugiados para determinar "por dónde están sus expectativas".

 

Habitualmente y por turnos, varios militantes de PIT CNT acompañan a los expresos tanto por el día como por la noche y se comunican con alguno de ellos en inglés, que a su vez lo traduce al árabe para la comprensión del resto.

 

 

 

Además, los hombres mantienen los rezos y las costumbres de la religión musulmana.

 

"Hoy tienen previsto sacrificar un cordero para mañana comerlo en la casa junto a la profesora de español y algún compañero del sindicato a quien ya llaman familia", expresó Gambera.

 

De momento, los seis refugiados planean quedarse en Uruguay y recibir a sus familias en el país, un tema "prioritario" para ellos, según el portavoz sindical.

 

El traslado de reclusos forma parte del programa de cierre del penal de Guantánamo adoptado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en 2008.

 

Así, Mujica decidió ofrecer la "hospitalidad" de su país "para seres humanos que sufrían un atroz secuestro" en dicha prisión, según explicó en una misiva pública el pasado 5 de diciembre, en la que añadía que la razón "ineludible" era "humanitaria".