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  • ACAN-EFE

La masacre de El Mozote, considerada como la peor de la guerra civil de El Salvador e incluso de Latinoamérica, cumple 33 años con la deuda pendiente de justicia del Estado salvadoreño para el millar de víctimas y sus familiares.

En este caso, “la deuda más grande es la deuda por el acceso a la justicia”, aseveró a periodistas el procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales. Durante cuatro días, del 10 al 13 de diciembre de 1981, miembros del Ejército salvadoreño perpetraron la matanza en el caserío El Mozote y sitios aledaños, en el departamento de Morazán (norte), en uno de los episodios más trágicos de la guerra civil (1980-1992).

Organismos locales e internacionales de derechos humanos coinciden en que unas 1,000 personas, entre hombres, mujeres, ancianos y niños, fueron víctimas de la masacre de El Mozote.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), con sede en Costa Rica, condenó al Estado salvadoreño por el caso de El Mozote el 10 de diciembre de 2012.

Según dicha sentencia, aunque solo se constató que 440 personas fueron ejecutadas por la Fuerza Armada salvadoreña, esta cifra puede aumentar conforme avancen los trabajos del Gobierno en el “Registro Único de Víctimas y Familiares de Víctimas de Graves Violaciones a los Derechos Humanos durante la Masacre de El Mozote”.

Ofrenda floral por víctimas

La estatal Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) celebró ayer en El Mozote un acto conmemorativo de la masacre, con la colocación de una ofrenda floral y una eucaristía en memoria de las víctimas, entre otras actividades.

Morales recordó que la sentencia de la CorteIDH “manda llevar adelante todo un programa de reparaciones”, algunas de cuyas medidas “han estado avanzando”, mientras que “otras caminan a un ritmo demasiado lento”.

Entre estas últimas señaló un programa de desarrollo integral para El Mozote y lugares aledaños, “que es responsabilidad del órgano Ejecutivo».

Sin embargo, “la deuda más grande es la deuda por el acceso a la justicia” y “no tenemos todavía investigaciones efectivas” para esclarecer la matanza, enfatizó el titular de la PDDH.

La guerra civil salvadoreña dejó unos 75,000 muertos, 8,000 heridos y 12,000 desaparecidos, y concluyó con los acuerdos firmados el 16 de enero de 1992 en México entre el Gobierno de Alfredo Cristiani (1989-1994) y la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, hoy partido en el poder.

Hace dos años, el entonces presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pidió perdón por la matanza de El Mozote, a la que llamó “la más grande masacre contra civiles de la historia contemporánea latinoamericana”.