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  • AFP

La decisión de Estados Unidos y Cuba de restablecer relaciones diplomáticas marca el fin del castrismo duro, y constituye un triunfo de la diplomacia pragmática y de las reformas del presidente cubano Raúl Castro.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio ayer un paso histórico al anunciar la normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba, dejando atrás más de medio siglo de enfrentamientos y sanciones entre los dos vecinos.

Legisladores estadounidenses y otros sectores venían pidiendo a Obama que diera este paso, pero Raúl Castro allanó la vía al emprender reformas y acabar con el furibundo discurso antiestadounidense de su hermano Fidel.

Este paso de Obama no habría sido posible probablemente con Fidel, quien se había erigido en eterno enemigo del “imperialismo estadounidense”, en un contexto marcado por la Guerra Fría y numerosos intentos de asesinato en su contra.

Camino difícil

Paradójicamente, hasta que sustituyó en el mando a Fidel, Raúl había tenido la fama de ser el duro de los hermanos Castro, como ministro de las Fuerzas Armadas.

Para el académico cubano Arturo López-Levy, del Centro de Estudios Globales de la Universidad de Nueva York, es importante que ambas partes mantengan esta nueva senda.

“El camino adelante no será fácil, pero una percepción correcta es clave para los vínculos entre Cuba y Estados Unidos”, comentó López-Levy a la AFP.

El apretón de manos

Para muchos observadores el cambio de actitud fue perceptible por primera vez en noviembre de 2013 en Miami, donde viven más de un millón de cubanos y sus descendientes, un mes antes del histórico apretón de manos entre Obama y Raúl Castro en Sudáfrica, en los funerales del expresidente de ese país, Nelson Mandela.

En una gala para recaudar fondos en Miami, Obama afirmó en presencia de prominentes anticastristas que era el momento de repensar los lazos con La Habana.

“Para mí la fecha fundacional de este acercamiento es el 8 de noviembre de 2013, cuando Obama admitió por primera vez en 50 años el fracaso de la política estadounidense hacia Cuba”, reveló a la AFP un diplomático europeo.

Ofrecimiento de diálogo

Desde hacía varios años Raúl ofrecía un “diálogo” en igualdad de condiciones a Estados Unidos, país que participó hace unas semanas en La Habana, en un hecho inédito, en una conferencia convocada por el ALBA para discutir sobre la amenaza del ébola.

“Este acuerdo es un proceso que ha venido madurando y que tiene que implicar algunas concesiones”, aseguró a la AFP un diplomático latinoamericano, bajo condición de anonimato.

“El intercambio de prisioneros es la parte más visible (del acuerdo entre ambos países), pero tiene que haber habido promesas y concesiones” de Cuba, agregó sobre la liberación de tres agentes cubanos, y del contratista estadounidense Alan Gross y un “espía de origen cubano”.