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  • EFE

Por primera vez, y pese a la oposición de China y Rusia, el Consejo de Seguridad de la ONU abordó hoy la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, poniendo sobre la mesa los horrores vividos durante décadas por la población del país a manos del régimen de los Kim.

"Pocas veces se ha traído una hoja de cargos tan amplia ante este Consejo", dijo el secretario general adjunto de la ONU para los Derechos Humanos, Ivan Simonovic.

El diplomático croata presentó ante el Consejo los puntos clave de la investigación publicada este año por expertos de la organización sobre los abusos de los derechos humanos cometidos en el país asiático.

Simonovic habló de crímenes "generalizados y sistemáticos", llevados a cabo como una "política deliberada" desde "los niveles más altos del Gobierno".

"En muchos casos, constituyen crímenes contra la humanidad", aseguró, recordando que hay evidencias de asesinatos, esclavitud, torturas, violaciones y otros abusos graves contra personas perseguidas por motivos políticos, religiosos, raciales y de género.

Varios países sacaron a relucir durante la discusión algunos de los episodios más oscuros documentados por la investigación de la ONU, varios de ellos en los temidos campos de prisioneros del régimen.

"Ahn Myong Chul, un antiguo guardia en el campo prisión 22, habló de cómo los guardias violaban regularmente a prisioneras. En un caso en el que una víctima quedó embarazada y dio a luz, el exguardia dijo que responsables del centro cocieron el bebé y lo dieron como comida a sus perros", indicó la embajadora estadounidense, Samantha Power.

Según la comisión de expertos de la ONU, "cientos de miles de personas" han muerto durante los últimos 50 años en esos campos, en los que actualmente habría entre 80.000 y 120.000 internos.

"La locura asesina del régimen parece no tener límites", dijo el embajador francés, François Delattre, durante la discusión, calificada de "histórica" por varios países.

La situación de los derechos humanos en Corea del Norte fue llevada ante el máximo órgano de decisión de la ONU a iniciativa de diez de sus quince miembros (Australia, Chile, Francia, Jordania, Lituania, Luxemburgo, Corea del Sur, Ruanda, el Reino Unido y Estados Unidos).

Discusiones llevarán únicamente a un aumento de la tensión

El debate se celebró hoy a pesar de la oposición de China, el principal aliado de Corea del Norte, que trató sin éxito de frenar la iniciativa con una votación en la que sólo tuvo el respaldo de Rusia.

Argentina se sumó a los diez países que habían pedido la sesión, mientras que Chad y Nigeria se abstuvieron.

Un buen número de los intervinientes se mostraron a favor de la posibilidad de referir los crímenes a la Corte Penal Internacional (CPI), lo que en última instancia podría llevar al líder norcoreano, Kim Jong-un, ante el tribunal con sede en La Haya.

Una mayoría de la Asamblea General de la ONU había pedido previamente estudiar esa medida, dado que Corea del Norte no ha aceptado la jurisdicción de la CPI y solo una decisión del Consejo puede llevar el caso ante la Justicia internacional.

La iniciativa, sin embargo, tiene pocos visos de prosperar dado que China se ha mostrado dispuesta a vetarla y a frenar cualquier documento que trate de impulsarse al respecto.

El representante de Pekín en la ONU, Liu Jieyi, insistió en que el Consejo de Seguridad no es lugar para abordar la situación de los derechos humanos en ningún país y advirtió que las en la península coreana.

Hasta ahora, el Consejo sólo había hablado oficialmente de Corea del Norte desde el punto de vista de su programa nuclear, por el que tiene impuestas sanciones. Una vez introducida en la agenda, la cuestión de los derechos humanos puede volver a tratarse en cualquier momento.

El régimen norcoreano, que en los últimos meses ha tratado de mostrar cierta cooperación con la ONU ante la amenaza de la CPI, boicoteó la cita de hoy y no envió a ningún diplomático.

La sesión se celebró en medio de fuertes tensiones entre Corea del Norte y Estados Unidos por el ciberataque cometido contra Sony Pictures, que según Washington fue obra del país asiático en respuesta a la producción de "The Interview", una comedia sobre un complot para acabar con la vida de Kim Jong-un.

La embajadora estadounidense se refirió a ese asunto durante su intervención, calificando de "absurda" la propuesta de Corea del Norte para que el suceso se investigue de forma conjunta.