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  • AFP

Guatemala conmemoró ayer lunes el 18 aniversario de los acuerdos que pusieron fin a la guerra civil (1960-1996) con un llamado a construir la paz, en una sociedad sumida en la violencia y a pocos días de un nuevo juicio por genocidio contra el exdictador Efraín Ríos Montt.

“Hace 18 años lo que hicimos fue firmar los Acuerdos, pero la construcción de la paz es un proceso largo, complicado y difícil”, dijo el presidente Otto Pérez, durante un acto en el Palacio Nacional de la Cultura, antigua sede de Gobierno, donde se firmó el documento de paz, en el Centro Histórico de la capital.

Pérez, un general retirado que en 1996 firmó los Acuerdos en representación del Ejército, reconoció que “alcanzar la paz es un camino largo de recorrer” e indicó que avanzar es “responsabilidad de todos los guatemaltecos”. Previo a la celebración oficial, indígenas guatemaltecos recordaron el fin de la guerra, con una ceremonia maya en el sitio arqueológico Kaminal Juyú, en el oeste de la ciudad de Guatemala.

Momento histórico

Los indígenas, que representan el 40% de los 15 millones de habitantes del país, según cifras oficiales, fueron las principales víctimas de esa sangrienta guerra.

El 29 de diciembre de 1996, el Gobierno guatemalteco y la izquierdista Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) firmaron el Acuerdo de Paz que puso fin al conflicto armado de 36 años, que dejó 200,000 muertos o desaparecidos, según apuntó un informe de la ONU.

El aniversario coincide con la antesala de la repetición del juicio, a partir del 5 de enero, contra el exdictador Efraín Ríos Montt, acusado del genocidio de 1,771 indígenas mayas-ixiles durante su régimen de facto (1982-1983).

Ríos Montt fue condenado a 80 años de prisión el 10 de mayo de 2013, pero la condena fue anulada diez días después por la Corte de Constitucionalidad, que ordenó repetir el debate.