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  • AFP

Unidades de élite francesas se desplegaron el jueves cerca de Villers-Cotterêts (80 km al noreste de París), donde los dos sospechosos del ataque contra el semanario Charlie Hebdo fueron vistos poco antes, y la región fue puesta en estado de alerta máxima.

Pese a los esfuerzos desplegados por la policía, los hermanos Cherif y Said Kouachi, de 32 y 34 años de edad, seguían prófugos en esa zona rural del norte de Francia al caer la noche. Un joven de 18 años, sospechoso de complicidad, se entregó a la policía.

Helicópteros sobrevolaban la zona y las unidades de élite del Raid (policía) por un lado y del GIGN (gendarmería) por otro rastrillaban el área a la búsqueda de los dos hombres, uno de ellos un yihadista con antecedentes.

Ambos fueron reconocidos la mañana del jueves por el encargado de una estación de gasolina al sur de esa localidad, situada en la región de Picardía. Estaban "encapuchados y armados con kalashnikovs y lanzacohetes a la vista".

El gobierno declaró el estado de alerta máxima en la región de Picardía. Esta medida concernía hasta ahora solamente a la región parisina.

Según las autoridades, nueve personas fueron detenidas durante la noche y estaban siendo interrogadas.

Desde el miércoles por la tarde, varios lugares de culto musulmán fueron blanco de ataques en distintas ciudades de Francia, en aparentes actos de venganza por el atentado contra el periódico.

Por otra parte, una policía murió y otra persona fue herida en un tiroteo que se produjo la mañana del jueves en la periferia sur de París.

La sección antiterrorista de la fiscalía de la capital se hizo cargo del caso aunque precisando que hasta ahora no se ha "establecido un vínculo" entre este acto y el atentado del miércoles.

El atentado contra Charlie Hebdo, el más mortífero cometido en Francia en medio siglo, hizo salir a las calles a cientos de miles de personas, que manifestaron en distintas ciudades del país, a lo que sumó una ola de indignación en el mundo entero. El vespertino francés Le Monde calificó el hecho en su titular de portada como "El 11 de septiembre francés".

Yihadista con antecedentes

Toda Francia mantuvo el jueves a las 12h00 (11H00 GMT) un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del atentado.

Desde el palacio presidencial, hasta el metro parisino, pasando por ministerios, Parlamento, medios de información y colegios, el país entero participó en este homenaje. En París, el metro se detuvo durante un minuto, y la Iglesia católica, blanco a menudo de las sátiras de Charlie Hebdo, hizo sonar las campanas de la catedral Notre-Dame de París.

El jueves fue declarado día de luto nacional y todas las banderas seguirán ondeando a media asta durante tres días. Una gran manifestación está prevista el domingo en París, en la que participarán asociaciones y partidos tanto de izquierda como de derecha.

La policía difundió la foto de los dos hermanos Kouachi. Los investigadores los identificaron tras encontrar el documento de identidad de unos de ellos en el vehículo utilizado para el atentado, que fue abandonado por los agresores durante su huida.

La condición de islamista de su presunto cómplice, Hamyd Mourad, de 18 años, fue puesta en duda el jueves por los testimonios de vecinos y compañeros de clase, que aseguraron que estuvo en el instituto secundario en el que estudia "toda la mañana" del miércoles, y que "no tiene nada que ver" con los fundamentalistas musulmanes.

Cherif Kouachi, en cambio, es un yihadista conocido de los servicios de inteligencia. Fue condenado en 2008 a tres años de prisión, uno y medio condicional, por participación en una red de envío de combatientes a Irak para Al Qaida.

El ataque contra Charlie Hebdo dejó doce muertos, entre ellos dos policías, y 11 heridos, varios de ellos graves. La redacción del periódico fue diezmada, ya que entre los muertos figuran varios de sus principales dibujantes.

Atmósfera de unidad nacional

"La unidad nacional es la única respuesta posible", dijo el primer ministro Manuel Valls, instando a los franceses a "no tener miedo" frente a una "amenaza terrorista sin precedentes".

En una atmósfera de unión de todo el país, el presidente socialista François Hollande recibió el jueves en el Elíseo a su predecesor y exrival Nicolas Sarkozy, jefe del partido opositor de derecha UMP.

Los dirigentes de diferentes religiones denunciaron el atentado. El presidente de Consejo del Culto musulmán, entidad representativa de los musulmanes de Francia, Dalil Boubakeur, evocó "un golpe asestado a todos los musulmanes".

El atentado suscitó una ola de reprobación unánime en el extranjero y manifestaciones tuvieron lugar en Alemania, España y Gran Bretaña, entre otros países.

Los ministros del Interior europeos y norteamericano se reunirán el domingo en París para coordinar la lucha contra el extremismo islámico, anunció el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve. El mismo día está convocada una marcha multitudinaria de rechazo a la matanza.

El atentado se produjo hacia las 11H30 del miércoles (10H30 GMT), cuando los hombres, encapuchados y con una resuelta actitud que parecía indicar entrenamiento militar, entraron en el edificio sede de Charlie Hebdo a tiros. Luego, al salir, siguieron disparando a los policías que llegaron al lugar de los hechos, matando a uno de ellos a sangre fría, antes de darse a la fuga.

Un periodista que trabaja en un local ubicado frente al de Charlie Hebdo mencionó que había visto "cuerpos en el suelo, charcos de sangre", al describir el dantesco escenario del atentado.

Según testigos citados por la policía y filmaciones de aficionados, los agresores gritaron "¡Hemos vengado al profeta Mahoma!" y "¡Hemos matado a Charlie Hebdo!", antes de emprender la huida.

Sin embargo y pese a la matanza, Charlie Hebdo anunció que volverá a publicarse la semana próxima en una edición especial de un millón de ejemplares.