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  •   París, Francia  |
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  • AFP

Los mortíferos ataques en París ponen de relieve el enorme desafío que representa para las agencias de inteligencia la detección de yihadistas occidentales, cuyo número no deja de aumentar con el regreso de los combatientes de Siria.

En noviembre, un alto magistrado parisino, François Molins, había estimado que 1,132 franceses estaban implicados en redes yihadistas, de los cuales 118 habían regresado a Francia luego de un período en Siria. En septiembre, el responsable europeo de la coordinación anti-terrorista había estimado que 3,000 europeos habían viajado a Irak y Siria, subrayando que las partidas se aceleraban.

Los responsables estadounidenses de lucha antiterrorista estiman que unos 100 ciudadanos de su país viajaron a Siria, pero expertos independientes estiman que la cifra es mucho más elevada.

Amenaza incrementa

Ese crecimiento complica la tarea de las autoridades, aunque los servicios de inteligencia occidentales lograron fortalecer el marco legal en el que actúan y pueden apoyarse en poderosos instrumentos de control electrónico, explican los expertos.

“La amenaza que representan esos individuos para los estadounidenses en su propio territorio se incrementa por el conflicto en Siria e Irak, y se revela particularmente difícil de controlar”, explicaba recientemente ante congresistas Nicholas Rasmussen, jefe del centro de lucha antiterrorista estadounidense.

Ese centro procesa información sobre potenciales extremistas en ambas márgenes del Atlántico con una base de datos especial denominada TIDE, que alimenta las listas de personas a controlar, así como la nómina “no-fly” de personas a las que se prohíbe viajar en aviones con destino a Estados Unidos.

Los dos hombres identificados --y abatidos-- como autores del ataque contra Charlie Hebdo, en París, los hermanos Said y Cherif Kuachi, estaban en esas listas, incluida la de “no-fly”.

Al menos uno de los hermanos habría sido entrenado en el manejo de armas en Yemen.

Están en listas

Sin embargo ninguno de los dos era objeto de seguimiento particular, porque no había elementos para inferir que se disponían a actuar en forma inminente, explicó el jueves el ministro del Interior francés Bernard Cazeneuve.

El seguimiento continuo de un solo hombre supone movilizar entre 20 y 30 agentes y los servicios no disponen de los medios humanos para ocuparse de todos los presuntos yihadistas que se desplazan en el país.