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Los padres de 43 estudiantes desaparecidos en el sur de México hace más de tres meses denunciaron hoy haber sido agredidos por militares en sus protestas del lunes y exigieron la reanudación de las labores para hallar a los jóvenes con vida.

Los familiares y compañeros de los desaparecidos explicaron en un comunicado que el lunes centraron sus protestas en instalaciones militares para exigir que se investigue la responsabilidad del Ejército en la noche violenta del 26 de septiembre pasado en Iguala.

Al demandar la apertura del 27 batallón de infantería con sede en Iguala "para buscar a nuestros hijos y compañeros desaparecidos, fuimos agredidos por los elementos castrenses, que con gas lacrimógeno y piedras empezaron a golpearnos", señalaron.

En los hechos, precisaron, resultaron heridos los padres de familia Mario Cesar González Contreras, Bernabé Abrajam Gaspar, María Concepción Tlatempa y los estudiantes Omar García, Sergio Ochoa Campos y José Hernández Peña.

Los familiares y alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, a la que pertenecían los jóvenes desaparecidos, consideraron "grave que se emplee al Ejército en disuasión de manifestaciones públicas, lo que es propio de regímenes autoritarios".

La forma "desproporcionada" en que el Ejército se apresta a "reprimir movimientos sociales" contrasta con "la actitud omisa y timorata que muestra ante la delincuencia organizada, a la que le permite libertad de acción y movimiento", señalaron.

"No descansaremos hasta encontralos con vida"

Además, criticaron la suspensión de "la búsqueda con vida" de los estudiantes y "la falta de información nueva sobre el avance de las investigaciones".

"No descansaremos hasta encontrarlos con vida y alcanzar verdad y justicia para nuestros hijos", señalaron los padres, quienes pidieron a la sociedad a estar "pendientes frente a la represión" y "a mantener sus acciones de solidaridad para vencer la impunidad".

En la jornada de ayer, los manifestantes se apoderaron de varios camiones de empresas privadas para lanzar objetos contra las instalaciones militares y en su retorno a la Escuela Normal, ubicada en el municipio de Tixtla, sur de México, quemaron dos autobuses.

El portavoz de los padres, Felipe de Jesús, dijo a la emisora MVS que están "desesperados" porque ya son "más de tres meses de angustia".

La noche del 26 de septiembre pasado un grupo de policías locales dispararon contra decenas de alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, dedicada a la formación de maestros, por órdenes del entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y causaron la muerte de seis personas y heridas a otras 25.

Además, los policías capturaron a 43 jóvenes y los entregaron al cártel Guerreros Unidos, cuyos miembros aseguran haberlos asesinado e incinerado en un basurero, aunque solo un cuerpo ha sido identificado hasta la fecha.

Aquella noche miembros del Ejército presenciaron el ataque sin intervenir y por ello los padres llevan semanas exigiendo a las autoridades que se investigue la actuación del Ejército.

El abogado Vidulfo Rosales reveló que este martes tienen prevista una reunión con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, y el fiscal general, Jesús Murillo.