elnuevodiario.com.ni
  •   Lima, Perú  |
  •  |
  •  |
  • EFE

El presidente de Perú, Ollanta Humala, negó hoy un presunto caso de espionaje a los políticos y empresarios opositores a su gestión, denunciado por un semanario local, y aseguró que su Gobierno no actúa como los anteriores.

Tras inaugurar una carretera en la región de La Libertad (norte), Humala expresó su "respaldo" a la presidenta del Consejo de Ministros, Ana Jara, quien en la mañana desmintió el presunto seguimiento de los servicios de inteligencia gubernamentales a opositores del presidente, denunciado hoy por la revista Correo Semanal.

"Las directivas de la Presidencia del Consejo de Ministros no contemplan este tipo de actividades y, más bien, hay que reafirmar que en este Gobierno no actuamos como en el pasado", afirmó Humala.

El mandatario peruano hizo mención al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), que durante los mandatos de Alberto Fujimori (1990-2000) y bajo el control del asesor presidencial Vladimiro Montesinos, fue utilizado para espionaje y para varios delitos de corrupción.

Humala también recordó otros "escandaletes" como el de la empresa Business Track (BTR), integrada por oficiales activos y en retiro de la Marina de Perú, que practicó interceptaciones telefónicas durante el segundo mandato del presidente Alan García (2006-2011).

"Nosotros queremos trabajar de manera transparente y firme, porque esa es la forma de hacer avanzar al país", dijo Humala.

Correo Semanal publicó este jueves fotografías y vídeos de presuntos seguimientos a la actividad privada de los exministros apristas Jorge del Castillo y Miguel Hidalgo, y al empresario Jorge Mur, quien criticó al actual ministro de Energía y Minas, Eleodoro Mayorga, por un presunto conflicto de intereses y un supuesto delito de favorecimiento.

La publicación atribuye la procedencia de los documentos a la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), "que depende del presidente", y a la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dirin), que "reporta al ministro del Interior, Daniel Urresti".

Según fuentes de inteligencia citadas por la revista, se trata de un "espionaje muy extendido que tiene como propósito fundamental conocer los puntos débiles de los enemigos políticos para desprestigiarlos y silenciarlos".