•   La Habana, Cuba  |
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  • AFP y EFE

Estados Unidos y Cuba no fijaron este jueves una fecha para normalizar sus relaciones y reabrir embajadas, en sus primeras conversaciones de alto nivel en 35 años en La Habana, pues persisten “diferencias profundas”, entre las que está el tema de los derechos humanos.

“No puedo decirles cuándo exactamente ocurrirá” la reapertura de embajadas, dijo la jefa de la delegación estadounidense, Roberta Jacobson, al término de una reunión matinal de cuatro horas con la delegación cubana, encabezada por Josefina Vidal, cinco semanas después de la histórica reconciliación anunciada por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro.

“Lo haremos tan rápidamente como podamos resolver todos los asuntos funcionales que necesitamos tratar”, expresó Jacobson, quien reconoció que todavía existen “diferencias profundas” en varios temas, entre ellos los derechos humanos.

“El establecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas son solo una parte de una normalización de relaciones más amplia”, añadió la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, quien destacó, sin embargo, que esta “ronda de conversaciones ha sido un diálogo positivo y constructivo”.

Hay avances

El número dos de la delegación cubana, Gustavo Machín, informó que en la sesión de la tarde ambas partes abordaron sus diferencias en derechos humanos. “Ya hemos avanzado sobre varios temas de interés bilateral (...) y también conversamos del tema de los derechos humanos”, dijo Machín a la prensa.

“La delegación cubana expresó que, por supuesto, tenemos distintas concepciones” sobre derechos humanos, pero “reiteró su propuesta de sostener un diálogo respetuoso sobre bases recíprocas” con Estados Unidos sobre este tema en el futuro, añadió Machín.

Jacobson también había destacado las “profundas diferencias” entre los dos países sobre este tema. “Tenemos diferencias en esta materia (de derechos humanos), profundas diferencias con el Gobierno cubano, y eso fue parte hoy (ayer) de nuestra discusión”, indicó la funcionaria estadounidense.

Consulado sin banco

A la parte cubana le interesa el levantamiento del embargo económico estadounidense vigente desde 1962, y que la isla sea retirada de la lista norteamericana de naciones que patrocinan el terrorismo, pero también quiere cambios en las normas migratorias estadounidenses, pues afirma que estimulan la emigración ilegal desde Cuba.

A La Habana también le preocupa “la situación que enfrenta la Sección de Intereses de Cuba en Washington y, en particular, su oficina consular, que como resultado del bloqueo está próxima a cumplir un año sin servicios bancarios”, destacó la Cancillería cubana.

Otros temas pendientes, que aparentemente no fueron tratados, son la base estadounidense de Guantánamo (oriente de Cuba) y las propiedades norteamericanas nacionalizadas en los años 60 por Fidel Castro, ahora de 88 años, quien ha sido el gran ausente en este histórico acercamiento.