elnuevodiario.com.ni
  •   Johannesburgo, Sudáfrica  |
  •  |
  •  |
  • EFE

El expresidente de Interpol y exjefe de la Policía sudafricana Jackie Selebi falleció hoy en un hospital de Pretoria, donde se encontraba en libertad vigilada cumpliendo una pena de 15 años por uno de los mayores casos de corrupción de la historia del país austral.

Selebi murió en el hospital Jacaranda de la capital sudafricana tras una "larga enfermedad", confirmó su abogada a la agencia sudafricana de noticias Sapa.

El exjefe de la agencia policial internacional, de 64 años, sufría una enfermedad renal que le permitió salir de la cárcel menos de un año después de que empezara a cumplir condena en 2011.

El que fuera entre 2004 y 2008 el "policía más poderoso del mundo" como presidente de Interpol fue hallado culpable de aceptar regularmente dinero del conocido traficante de drogas Glenn Agliotti a cambio de favores, mientras dirigía la Policía sudafricana y la organización policial internacional.

Maestro de profesión e histórico de la lucha contra el "apartheid" en el exilio, Selebi fue una de las figuras más poderosas de Sudáfrica y un fiel aliado del expresidente Thabo Mbeki, quien le designó comisario nacional de la Policía tras su paso por Naciones Unidas como representante de Sudáfrica.

Su habilidad como diplomático y su brillante labor después como director general de la Cancillería llevaron a Mbeki a encomendarle, pese a que no tenía experiencia en asuntos de seguridad, la gestión de la Policía, uno de los puestos más sensibles de uno de los países con mayores niveles de criminalidad del mundo.

Tras confirmar su valía logrando la vicepresidencia y después la presidencia de Interpol, Selebi debió enfrentarse a un juicio de unos tres meses que conmocionó al país al revelar su relación con Agliotti.

A cambio del pago de dinero en metálico y de ropa de lujo para él y su familia, Selebi daba acceso al empresario de origen italiano a informes secretos, le protegía y asistía a sus reuniones con personajes del hampa cuando así se lo pedía su socio.

La exposición de estos hechos obligó a Selebi a dimitir de la presidencia de la Interpol y arruinó la imagen y la carrera de uno de los sudafricanos con más proyección política de su tiempo.

Selebi, que rechazó ser culpable hasta el final, fue calificado en la sentencia por el juez Meyer Joffe de persona de "baja fibra moral" y de "testigo mentiroso".

Su caída en desgracia es uno de los grandes espectáculos mediáticos de la vida política sudafricana contemporánea.

Tras conocerse su fallecimiento, varias personas se acercaron a su casa de Pretoria para dar el pésame a la familia de Selebi y homenajear con flores al antiguo activista contra el "apartheid".

El gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA) al que perteneció y varios viejos camaradas han mostrado también su dolor por la muerte de Selebi, que deja mujer y dos hijos.