•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • AFP

La justicia hondureña extraditó ayer a Estados Unidos a tres personas acusadas por tráfico de drogas, incluyendo a un miembro de un clan ligado al narcotráfico, su esposa y uno de sus colaboradores.

En medio de un fuerte despliegue de policías y militares, José Inocente Valle y Héctor Hernández, alias “Don H”, fueron trasladados desde el Primer Batallón de Infantería de la capital al aeropuerto internacional Toncontín. La mujer fue transportada desde la sede de la policía Cobras, en el noroeste de Tegucigalpa.

Los tres hondureños salieron del país en una avioneta con personal de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), según fuentes judiciales.

Valle y su esposa fueron capturados en octubre pasado durante una operación en la que también participó la DEA en el departamento de Copán, 400 kilómetros al norte de la capital.

Van 7 extraditados

Con ellos suman siete los hondureños extraditados a Estados Unidos bajo el gobierno de Juan Orlando Hernández, que declaró la guerra a los narcotraficantes para disminuir la violencia en el país centroamericano, cuando asumió el poder en enero.

Dos hermanos de José Inocente (Miguel Arnulfo y Luis Alonso Valle) fueron extraditados en diciembre pasado al estado de Virginia y su hermana Digna Azucena Valle está detenida en Estados Unidos desde julio pasado.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó en un informe a los hermanos Valle de integrar “una de las más prolíficas organizaciones narcotraficantes de América Central”.

El 28 de noviembre pasado fue extraditado Juving Alexander Peralta, considerado brazo derecho de Carlos “el Negro” Lobo, quien se declaró culpable de tráfico de drogas en una corte de Miami, Florida, a donde había sido extraditado el 9 de mayo de 2014.

Según el presidente Hernández, el narcotráfico causa siete de cada diez muertos en su país.

El mandatario proclama una reducción de la tasa de homicidios durante su gobierno. El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional reconoció que la tasa bajó en 2014 a 66 asesinatos por cada 100,000 habitantes, de 79 en 2013.