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  • AFP

El presidente de Estados Unidos Barack Obama prometió  que aumentará la presión a Rusia, tras la muerte de 30 civiles en bombardeos atribuidos a rebeldes separatistas prorrusos contra el estratégico puerto de Mariupol.

"Estamos muy preocupados por las últimas violaciones del alto el fuego" en Ucrania, dijo Obama durante una rueda de prensa en Nueva Delhi. "Y de la agresión cometida por separatistas con apoyo ruso, material ruso, financiamiento ruso y tropas rusas", remató.

El presidente prometió "aumentar la presión a Rusia" en coordinación con otros países occidentales, en alusión a medidas económicas y diplomáticas, pero volvió a excluir una "confrontación militar" con Moscú.

Por su parte, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, declaró el domingo, en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa, que la matanza del sábado en Mariupol la llevaron a cabo separatistas "terroristas que recibieron apoyo de Rusia". Poroshenko dijo basarse en llamadas telefónicas interceptadas por Kiev.

Moscú no tardó en responder, por intermedio de su ministro de Exteriores, Seguei Lavrov.

"La agravación de la situación es el resultado de disparos permanentes de las fuerzas ucranianas contra localidades pobladas, en flagrante violación de los acuerdos (de paz) de Minsk", declaró Lavrov, citado en un comunicado ministerial, durante una entrevista telefónica con su homólogo estadounidense John Kerry.

Pese a este clima de tensión, el presidente Poroshenko reiteró este domingo que no hay alternativas a los acuerdos de paz de Minsk firmados con los separatistas prorrusos.

"Ucrania es partidaria de una solución pacífica del conflicto. No vemos alternativa a los acuerdos de Minsk", afirmó tras el consejo de Seguridad Nacional.

Gran preocupación del Papa

 El papa Francisco expresó por su lado su "gran preocupación" por la "agravación de los conflictos en Ucrania del Este" y pidió "la reanudación del diálogo", durante la oración del Angelus este domingo.

Las banderas permanecían este domingo a media asta en toda Ucrania, donde Poroshenko decretó una jornada de duelo nacional.

En Mariupol, en el lugar de los bombardeos, custodiado por soldados, los habitantes acudían el domingo para constatar los daños.

El coche de Yulia Kuzmina, de 27 años, que residía en Donetsk, el feudo rebelde, y se mudó a Mariupol para "estar tranquila", fue destruido por esquirlas de explosivos, que también dañaron su apartamento.

"Estaba en casa, corrí hacia la escalera para bajar, si no lo hubiera hecho habría podido morir o resultar herida por las esquirlas" de las bombas, relata a la AFP.

Mariupol es la última gran ciudad del Este separatista aún bajo control de Kiev.

Según los observadores de la OSCE presentes en Mariupol los cohetes lanzados contra esta ciudad procedían de dos localidades controladas por los separatistas.

La conquista de Mariupol, ciudad industrial de medio millón de habitantes ubicada al borde del mar de Azov, le permitiría a Rusia y a los rebeldes crear un puente terrestre hacia Crimea, península ucraniana anexionada por Moscú en marzo.

Este sangriento ataque se produce pocos días después de que el ejército ucraniano abandonara el aeropuerto de Donetsk que controlaba desde hace meses, lo que ya supuso otro giro en este conflicto que ha dejado más de 5.000 muertos en nueve meses.

Movilización diplomática 

Según fuentes de la UE, los 28 ministros de Exteriores pueden ser convocados la próxima semana en Bruselas para examinar el conflicto ucraniano.

En Kiev, el primer ministro, Arseni Yatseniuk, exigió la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La noche del sábado, los 15 países del Consejo intentaron en vano redactar una declaración sobre Mariupol, por iniciativa británica, pero Rusia bloqueó la iniciativa, según diplomáticos occidentales.

Kiev denuncia desde principios de esta semana la entrada de batallones rusos en territorio de Ucrania, y numerosos ataques contra posiciones del ejército ucraniano.