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  • AFP

Lo que parecía una amenaza se concretó en pleno verano: el agua comenzó a faltar en el centro de la rica Sao Paulo, golpeada por una sequía que también arriesga el suministro energético de Brasil.

A Tiago Guimaraes le avisaron sus vecinos que el edificio donde vive, en la céntrica plaza de la República, estaba sin una gota de agua. Alcanzó a tomar una ducha en el gimnasio.

"El martes fue la primera vez que faltó agua. El miércoles tampoco tuvimos, después volvió. Supongo que así será a partir de ahora", comentó a la AFP este arquitecto de 34 años que nació en el estado de Ceará, en el árido noreste de Brasil.

"Allá tuvimos una crisis hídrica en los años '90 y yo siempre trato de economizar agua. Ahora compré un depósito de 140 litros y voy a guardar agua para que no me falte", añadió.

En el rico barrio de Jardins, también en la región central de Sao Paulo, un pequeño restaurante sufre: ya no se lava el suelo cada día con agua corriente como antes y por la mañana hay que esperar varios minutos a que el agua salga por los grifos. Por la noche, no hay suministro.

"Esto empezó hace poco tiempo y se ha agravado rápidamente", contó Antonio Custoido, su dueño, a la AFP.

Horizonte sombrío 

La región metropolitana de Sao Paulo y el interior del estado ya enfrentaban hace meses los rigores de la sequía, con cortes de agua que duraban varios días.

La falta de lluvias también golpeó a las grandes represas para agua de consumo que abastecen al estado de Sao Paulo, donde viven 40 millones de personas.

Los cinco embalses de Cantareira, por ejemplo, tienen sus niveles de almacenamiento en mínimos hace tiempo.

Otras importantes represas para generación eléctrica que están en el sur y sureste de Brasil, como en Rio de Janeiro, también están en situación crítica.

"Ya desde 2012 tenemos lluvias por debajo de lo normal, pero todo empeoró desde el verano (austral) de 2014, hace un año", señaló a la AFP Bianca Lobo, meteoróloga de la consultora Climatempo.

"Y este año las lluvias seguirán por debajo de lo normal, insuficientes, impidiendo la recuperación de las represas. La crisis continuará", alertó.

Los expertos reclaman que el gobierno del estado de Sao Paulo, encabezado por Geraldo Alckmin, no racionara el consumo de agua en 2014 -cuando fue reelegido en octubre- ni informara claramente a la población sobre la crisis hídrica, la peor en ocho décadas.

Sólo la semana pasada Alckmin reconoció que Sao Paulo ya enfrentaba racionamiento. Antes, había elevado la tarifa del agua para regular el consumo.

Las autoridades han apostado porque esta temporada de lluvias -entre octubre y abril- sea suficiente para recuperar las represas.

"Las autoridades son más optimistas que cualquier meteorólogo", ironiza Lobo.

Amenaza para la energía 

La hidroeléctrica es la principal fuente de energía de Brasil, un país de 200 millones de habitantes. Y la generación de todo el país se concentra en el sur y sureste, donde está Sao Paulo y otros grandes centros urbanos e industriales.

El lunes, un apagón afectó a una decena de estados incluidos Sao Paulo, Rio y el Distrito Federal. Según el organismo coordinador del mayor sistema de generación y transmisión de energía de Brasil, el corte se debió a un alza de la demanda por el calor del verano y a fallas en la transmisión.

El jueves, más de un millón de personas se quedó sin agua en la Gran Sao Paulo por una falla de energía que afectó a las bombas que distribuyen agua.

"Aquí nunca nadie pensó que el agua iba a faltar. El problema con la generación de energía es que es un sistema muy dependiente de las lluvias", dijo a la AFP Edison Carlos, presidente del privado Instituto Trata Brasil, dedicado a la protección de los recursos hídricos.

El especialista critica también el elevado desperdicio de agua para consumo en todo el país, debido principalmente a las obsoletas redes de alcantarillado que pierden más de un 30% de agua en filtraciones.

En Rio de Janeiro y Minas Gerais las represas están en el límite. El jueves, en Rio, fue desconectada la hidroeléctrica de Paraibuna a causa del bajo nivel de agua en su reserva.

El gobierno brasileño anunció un refuerzo para abastecer de energía a la región sureste, mientras rechaza la posibilidad de un racionamiento energético.

Hace poco el ministro del área, Eduardo Braga, recomendó a la población que reduzca su consumo y hasta invocó protección divina: "Dios es brasileño. Tenemos que contar con que nos va a enviar un poco de humedad y lluvia".