•   Ciudad de Guatemala, Guatemala  |
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  • EFE

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, manifestó ayer en Guatemala el interés de su país por cooperar con la región tras el éxodo masivo de menores centroamericanos que emigraron ilegalmente a EE.UU., en 2014.

“Chile quiere jugar un rol en apoyo al Triángulo Norte de Centroamérica, sean cuales sean las prioridades que se hayan propuesto”, dijo Bachelet este viernes durante una rueda de prensa como parte de su visita oficial de un día a Guatemala.

El presidente del país centroamericano, Otto Pérez Molina, explicó que Bachelet le propuso la posibilidad de reunirse con los países involucrados en el tema en abril próximo, durante la VII Cumbre de las Américas que se celebrará en Panamá.

El mandatario guatemalteco le agradeció a Bachelet “su interés” en el tema y su intención de “sumarse al plan que se está desarrollando en la Alianza de la Prosperidad para los países del Triángulo Norte de Centroamérica”.

Escapan de la violencia

Un total de 68,541 menores fueron detenidos cuando intentaban entrar en Estados Unidos entre el 1 de octubre de 2013 y el 30 de septiembre pasado, frente a los 38,759 del anterior año fiscal, de acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) de Estados Unidos.

La mayoría de los menores procede de Guatemala, El Salvador, Honduras y México y según los expertos, en muchos casos deciden emigrar para escapar de la violencia y la falta de oportunidades.

“Será de mucho beneficio su ayuda”, añadió Pérez Molina, en referencia al interés de Bachelet.

Bachelet llegó ayer a Guatemala procedente de Costa Rica, donde participó en la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

La gobernante sudamericana regresó anoche a su país, tras cumplir con una agenda que incluyó, entre otros puntos, una visita a la estatal Universidad de San Carlos de Guatemala.

Medidas de protección

A finales del año pasado, el director de cooperación internacional y ayuda humanitaria de Save The Children, David del Campo, urgió a los gobiernos a establecer medidas de protección para los niños y garantizar sus derechos fundamentales.

“Esto no solo implica mejorar el apoyo que se les ofrece a los niños emigrantes en Estados Unidos, México y otros países por los que transitan, sino también implica abordar las causas fundamentales de la violencia y la pobreza que les hizo abandonar sus países de origen, en primer lugar”, expresó en ese entonces del Campo.

“Se trata de un problema a nivel regional, y requiere una actuación de respuesta concertada y sumamente coordinada que pueda garantizar que estos niños tengan un futuro mejor”, agregó.

CASO POR CASO

La ONG también pidió que se proporcione a los niños emigrantes una revisión adecuada de cada caso para garantizar que no sean devueltos a sus países, lo que les obligaría a tener que enfrentarse a situaciones que pongan en peligro sus vidas, y asegurarse que los menores y sus familias sean conscientes de cuáles son sus derechos legales y las opciones de las que disponen.

Además, planteó que los gobiernos deberían realizar un seguimiento de las necesidades, a corto y largo plazo, de los niños emigrantes para garantizar que reciben apoyo y una serie de actuaciones de respuesta eficaces y centradas en los niños, tanto durante el proceso de emigración como a su llegada al país de destino.

La ONG informó que más de 66,000 niños no acompañados llegaron a la frontera suroeste de Estados Unidos desde Centroamérica y México entre octubre del 2013 y agosto del 2014, un gran número de los menores y sus familias nunca consiguen cruzar la frontera con Estados Unidos y en cambio, son detenidos en México y enviados de vuelta a sus países de origen.

El presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, agradeció el interés de Chile en sumarse al plan que se está desarrollando en el norte de Centroamérica.