•   Brasilia, Brasil  |
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  • EFE

Una protesta de cerca de 50 indígenas amazónicos obligó hoy a cerrar el acceso principal del palacio presidencial de Planalto, donde despachaba la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

Los indígenas de la etnia Kayapó, que estaban armados con arcos y flechas y vestidos con sus vestimentas tradicionales, demandaban ser recibidos por Rousseff y varios ministros para protestar por la pavimentación de una carretera en la Amazonía.

El grupo fue recibido por el asesor de la Secretaría General de la Presidencia, Tiago García, después de que los manifestantes accedieran a dejar sus armas en el acceso del palacio de Planalto.

Los kayapós protestan contra el asfaltado de un tramo de la carretera nacional BR-163 en el sur de la selva amazónica, un proyecto que consideran que amenaza a sus tierras tradicionales y a su propia existencia.

El asfaltado de las carreteras suele propiciar una aceleración en la deforestación ilegal de la selva amazónica, lo que afecta directamente a los indígenas.

La carretera BR-163 comunica el estado de Río Grande do Sul, en el sur de Brasil al de Pará (norte) a través de las principales regiones agrícolas del país.

El Gobierno pretende pavimentar el tramo norte de la carretera, el único que continúa siendo de tierra, para fomentar el transporte de la soja del estado de Mato Grosso hasta el puerto amazónico de Santarém, en Pará.

Actualmente la gran mayoría de la soja producida en Mato Grosso, la principal región agrícola de Brasil, se exporta a través del puerto de Santos (Sao Paulo), que está congestionado y también es más distante, con lo que se encarece el precio del transporte.