elnuevodiario.com.ni
  •   Beirut, Líbano  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Al menos 35 personas murieron este jueves en bombardeos lanzados por el gobierno sirio contra zonas controladas por los rebeldes cerca de Damasco, en respuesta a un ataque con obuses que realizaron los insurgentes, informó una ONG.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, OSDH, con sede en Gran Bretaña, dijo que los cerca de 40 ataques lanzados por el gobierno murieron al menos cuatro niños en el este de la región de Ghouta, a las afueras de la capital.

La zona del este de Ghouta es una posición clave para los rebeldes por su cercanía a Damasco y ha sufrido ataques del gobierno sirio durante casi dos años.

Según la OSDH, unas 140 personas resultaron heridas en la ofensiva, que también incluyó misiles tierra-tierra.

En la localidad de Duma, los ataques provocaron caos y un fotógrafo de AFP informó que en las improvisadas clínicas para atender a los heridos se escuchaban gritos de los civiles y los médicos se vieron obligados a tratar a los pacientes en el suelo.

Los bombardeos se producen después de que los rebeldes lanzaran una lluvia de obuses sobre Damasco, causando cinco muertos y paralizando la capital.

"En tan sólo unos minutos, nuestra calle, muy concurrida, quedó vacía", declaró a la AFP una habitante de Baramké, un barrio del centro de la ciudad, donde se encuentran varias facultades y la sede de la agencia oficial Sana.

Hace dos días, Zahran Allush, el líder del grupo rebelde Jaysh al Islam (Ejército del islam), avisó que sus fuerzas lanzarían "una campaña de fuego de artillería contra la capital", en respuesta a los bombardeos contra la zona de Ghouta.

Para Alloush, Damasco es considerada una "zona militar" y es un blanco para los rebeldes.

Desde el verano de 2012, la aviación siria ataca las zonas rebeldes. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan a las fuerzas armadas de bombardear blancos civiles y militares de forma indiscriminada.

Más de 200,000 personas han muerto en Siria desde que, en marzo de 2011, la brutal represión de una revuelta popular contra el régimen degeneró en guerra civil. El conflicto se complicó con la aparición de grupos yihadistas que luchan tanto contra las fuerzas progubernamentales como contra los grupos rebeldes.