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  • EFE

El presidente de EE.UU., Barack Obama, afirmó hoy que "ningún Dios aprueba el terror", al condenar la brutalidad del Estado Islámico (EI) durante un discurso en Washington en el que también calificó de "buen amigo" al Dalai Lama, presente en el acto.

La fe "nos conduce a hacer lo correcto. Pero también vemos que la fe se malinterpreta y distorsiona (...), y algunas veces se utiliza como arma", advirtió Obama durante la celebración anual del llamado Desayuno Nacional de Oración, en el hotel Washington Hilton.

Ese desayuno se celebra tradicionalmente el primer jueves de febrero y a él asistieron Obama, su esposa Michelle y el Dalai Lama, entre otras personalidades.

"Desde una escuela en Pakistán a las calles de París, hemos visto violencia y terror perpetrados por aquellos que profesan la defensa de la fe, la defensa del islam, pero que de hecho lo traicionan", sostuvo Obama.

El mandatario condenó también explícitamente al EI y remarcó que el grupo yihadista es un "brutal culto mortífero que, en nombre de la religión, lleva a cabo actos atroces de barbarie".

"Como personas de fe, estamos llamados a presionar contra aquellos que han tratado de distorsionar nuestra religión, cualquier religión, para sus propios fines nihilistas", urgió Obama.

Elogia al Dalai Lama

Por otro lado, pese a que no se reunió formalmente con él ni prevé hacerlo, según la Casa Blanca, Obama tuvo palabras de elogio para el Dalai Lama al inicio de su discurso y dijo de él que es "un poderoso ejemplo" de "compasión".

"Le he dado la bienvenida en la Casa Blanca (al Dalai Lama) en muchas ocasiones y estamos agradecidos de que haya podido unirse a nosotros hoy", apuntó.

El Gobierno chino expresó esta semana su oposición a un posible encuentro entre Obama y el líder espiritual tibetano.

"Cualquier país que interfiera en los asuntos internos de China está haciendo un mal uso de nuestras relaciones", indicó el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Hong Lei.

En febrero pasado, Obama ignoró el malestar suscitado en China y recibió por tercera vez en la Casa Blanca al Dalai Lama, al que alentó, no obstante, a un "diálogo directo" con Pekín y a quien reiteró que Washington "no apoya" la independencia del Tíbet.

China asegura que el Tíbet es desde hace siglos parte inseparable de su territorio, mientras que los tibetanos argumentan que la región fue durante mucho tiempo independiente hasta que fue ocupada por las tropas comunistas en 1951.