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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, inicia mañana viernes una visita a Irán para propulsar las relaciones entre estos dos socios de la OPEP, con poco margen para el comercio pero afines en su aspereza hacia Washington, lo que causa dudas en Quito sobre la conveniencia de la alianza.

Correa se convertirá en el primer presidente ecuatoriano en visitar oficialmente Teherán, que desde 2007 --año en que coincidentemente empezó el nuevo gobierno en Ecuador-- ha abierto o estrechado también lazos con Bolivia, Venezuela y Nicaragua, todos países críticos de Estados Unidos.

“No voy a dejar de acercarme a Irán porque lo tienen en la lista negra. No vamos a aceptar la doble moral internacional”, afirmó Correa recientemente, al justificar su acercamiento con la república islámica de 71.2 millones de habitantes, cuestionada por su programa nuclear.

Correa ve en esta rica nación asiática un punto de inflexión en la diplomacia ecuatoriana, alineada históricamente con Europa y Estados Unidos (sus principales socios económicos) y, sobre todo, una oportunidad para ampliar el comercio y encarar el unilateralismo de Washington.

El mandatario llegará el viernes a la capital iraní, y al siguiente día iniciará una serie de encuentros por tres días con su homólogo Mahmud Ahmadinejead, autoridades parlamentarias y empresarios.

La visita concluirá el próximo lunes, según la agenda oficial.

“Nadie va a impedir que Ecuador busque sus propios intereses con un país que no nos ha hecho nada y sólo nos ha mostrado amistad”, enfatizó el sábado.

No obstante sus intentos por realzar los potenciales beneficios comerciales con el país islámico, varios observadores se interrogan sobre las posibilidades reales.

“Irán produce cosas similares a las de Ecuador, y es poco lo que podemos venderle. Es un gran productor de petróleo; además es superavitario en pescado, camarón y flores”, productos de primera línea de exportación ecuatoriana, dijo Vicente Albornoz, de la privada Corporación de Estudios para el Desarrollo.