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Los talibanes jamás se rendirán, afirma el comandante Hakimulá en su refugio de la zona tribal paquistaní de Orakzai, a donde se llega tras un día de viaje en camión por accidentadas carreteras que serpentean entre las montañas.

Sopla un viento glacial. Trepados en un blindado capturado a la OTAN, los rebeldes cantan o disparan al cielo.

Escoltados por impasibles combatientes que no parecen sentir frío, un grupo de periodistas ha llegado hasta el campamento de Hakimulá, jefe de los talibanes en las zonas tribales paquistaníes de Jyber, Kurram y Orakzai; son aliados de Al Qaida frente a Estados Unidos.

Las armas están escondidas bajo las mantas, pero no las ideas. La radio deja oír cantos populares yihadistas a todo volumen con títulos explícitos: “Voy a cometer un atentado suicida”, “Decapitaré a un espía”, “Mataré a los infieles”.

Hakimulá, de cabellos largos y barba corta, tiene unos 30 años. Está rodeado por medio centenar de hombres armados y enmascarados.

Parece un hombre calmado. Viste la túnica tradicional y lleva el fusil Kalachnikov en un hombro.

Al comenzar su rueda de prensa --que durará cinco horas-- no deja dudas sobre el ánimo de sus tropas, diseminadas en las inexpugnables montañas de la frontera afgano-paquistaní, donde son atacados a la vez por las tropas estadounidenses y las fuerzas de la OTAN (Isaf), desde Afganistán, y desde el lado paquistaní por el Ejército, presionado por el aliado norteamericano para que reprima el terrorismo.

“Hemos ejecutado a una decena de espías que trabajaban para Estados Unidos y para nuestros enemigos, y seguiremos haciéndolo. Jamás abandonaremos las armas mientras el Ejército paquistaní nos siga atacando”, afirma.

Ex portavoz del movimiento rebelde, fuera de la ley, Tehreek-i-Taliban Pakistán (Movimiento de los Talibanes de Pakistán, TTP), Hakimulá ha escalado todos los grados hasta llegar a comandante. Es uno de los adjuntos del jefe del movimiento, Baitulá Mehsud, quien ha sido acusado de haber planeado el asesinato de la ex primera ministra paquistaní, Benazir Bhutto.

El jefe rebelde niega que el comandante Baitulá Mehsud esté “muy enfermo” como dicen algunas fuentes talibanes.

“Mehsud sólo sufre de una ligera diabetes; si incluso se casó hace varias semanas”, asegura.

Cuando se le pregunta acerca de la presencia en la región de Osama Bin Laden o de otros jefes de Al Qaida, Hakimulá elude: “La región es pobre ¿Qué vendría a hacer por aquí un jefe de Al Qaida?”