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  • AFP

El hijo mayor de la presidenta chilena Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, negó haber sido "imprudente" al reunirse con un directivo bancario para obtener un millonario crédito, escándalo por el que renunció a su cargo como director de la obra social del gobierno.

La derecha opositora acusó a Dávalos de "tráfico de influencias", por haber asistido a una reunión de la empresa de su esposa con el vicepresidente del Banco de Chile en noviembre de 2013 -en campaña electoral- con el fin de obtener un crédito de unos 10 millones de dólares.

"La reunión se gestó en un marco entre privados, durante el gobierno de Sebastián Piñera (derecha), en una época en la que yo trabajaba en el sector privado, y que trabajaba como trabajador dependiente de Caval Inversiones", dijo Dávalos en una entrevista con El Mercurio.

A la pregunta de si fue imprudente su actuación, Dávalos respondió: "No creo que sea imprudente por una razón súper sencilla: si yo trabajo en el mundo privado, como llevaba trabajando mucho tiempo, no puedo estar preocupado de lo que pasa en el Gobierno, y opuesto, si trabajo en el Gobierno, no puedo estar preocupado de lo que pasa en el sector privado".

Con el dinero del crédito, que según el ente regulador bancario cumplía con todas las normativas, la empresa de la esposa de Dávalos adquirió unos terrenos en Machalí (centro) destinados a la construcción inmobiliaria, que vendió esta semana por un valor muy superior al original.

La empresa Caval, de la que la nuera de Bachelet participa en un 50% junto a otro socio, había solicitado el mismo crédito sin éxito a otras instituciones bancarias.

Dávalos insistió en que "la Presidenta no tiene nada que ver con esto y no tiene por qué estar al tanto" de dicha reunión, al ceñirse al ámbito privado.

Sobre las acusaciones del daño infligido a un gobierno que ha hecho de la lucha contra la desigualdad su máximo desafío, el hijo de la mandataria aseguró tajante que "la desigualdad se combate dando oportunidades y educación", y "no repartiendo dinero".

Dávalos renunció el viernes a su cargo como director sociocultural de la Presidencia. Gestionaba siete fundaciones sociales, un cargo de confianza tradicionalmente ejercido por la Primera Dama y por el cual no recibía remuneración alguna.