•   El Cairo, Egipto  |
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  • EFE

Aviones de combate de Egipto bombardearon ayer posiciones del grupo Estado Islámico (EI) en Libia, horas después de que los yihadistas reivindicaran, en un video, la decapitación de 21 cristianos coptos egipcios.

Los presidentes de Egipto, AbdelFatah al Sisi, y de Francia, François Hollande, pidieron una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y “nuevas medidas para hacer frente al peligro” que plantea el EI, indicó la presidencia francesa.

La intervención contra la rama libia del EI marca la apertura de un nuevo frente para el ejército egipcio, que apenas logra hacer frente a los yihadistas afiliados al grupo extremista en su propio territorio.

Los militares publicaron imágenes en las que aviones de combate, --aparentemente F-16 de fabricación estadounidense --despegaban en plena noche. Testigos aseguraron a la AFP que los aviones habían bombardeado Derna, bastión de los yihadistas, a 1,300 kilómetros al este de Trípoli.

Apoyo internacional

Estados Unidos calificó las ejecuciones de los coptos egipcios de “asesinatos abyectos” por un EI cuya “barbarie no tiene límites”, mientras que Hollande expresaba su “preocupación” por la propagación de las acciones del grupo yihadista en Libia.

El Cairo, que ha decretado siete días de luto nacional, insistió además, en la necesidad imperativa de una “intervención firme” de la comunidad internacional para frenar la progresión del grupo terrorista.

Condena mundial

Los actos de los yihadistas suscitaron una vez más el rechazo de la comunidad internacional.

El papa Francisco lamentó las muertes, expresando su “profunda tristeza”, y denunció que los 21 hombres habían sido ejecutados “por el mero hecho de ser cristianos”.

Los líderes palestinos, que mantienen una difícil relación con Egipto, también condenaron las muertes. El movimiento palestino Hamas las calificó de “crimen atroz que mancilla el islam” mientras que el presidente palestino, Mahmud Abas, declaró tres días de duelo.

Entre tanto, los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU condenaron “firmemente” la decapitación de los 21 cristianos, lo que calificaron de acto “cobarde y odioso”.

Propuesta de Obama

Entre tanto, el presidente de EE.UU., Barack Obama, propuso organizar una red internacional contra el extremismo violento, durante una gran reunión que mantendrá esta semana con representantes gubernamentales y expertos en Washington, informó ayer la Casa Blanca.

Después de los atentados de París, que dejaron 17 muertos, el de Copenhague con dos fallecidos y la reciente decapitación de 21 coptos egipcios a manos de la organización Estado Islámico (EI) en Libia, el gobierno estadounidense se reunirá de martes a jueves con hombres de negocios, expertos, representantes gubernamentales, representantes de la Unión Europea y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para discutir los pasos a seguir.

Según funcionarios estadounidenses, las iniciativas presentadas se concentrarán en la manera de frenar la radicalización, el reclutamiento y la incitación a la violencia.

“Escucharemos al sector privado, a las ciudades del mundo, las ONGs y todos aquellos que puedan contribuir a aportar una solución”, dijo otro funcionario estadounidense.