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El grupo yihadista Estado Islámico (EI) ejecutó y quemó a más de cuarenta personas en la zona de Al Bagdadi, en el oeste de Irak y cerca de una base militar donde están desplegados 300 marines estadounidenses que apoyan a las tropas iraquíes.

Una fuente de seguridad local explicó ayer a Efe que los extremistas asesinaron a más secuestrados, en su mayoría miembros de la Policía y de los Consejos de Salvación (milicias suníes progubernamentales).

Después quemaron los cadáveres en una plaza pública de la localidad de Al Bagdadi, tomada por el EI la semana pasada y ubicada en la provincia occidental de Al Anbar.

Además, el EI tiene rodeada desde hace días una urbanización residencial de la zona de Al Bagdadi en la que viven decenas de familias, que sufren escasez de alimentos, agua potable y productos básicos, según la fuente de seguridad.

Marines cerca

La provincia de Al Anbar está en su mayoría bajo el control de los militantes radicales y Al Bagdadi era una de las pocas ciudades que se mantenía en poder del Gobierno iraquí.

Estados Unidos, que lidera una alianza internacional contra el EI, tiene desplegados a 300 militares en la base de Ain al Asad, situada a unos 15 kilómetros de distancia de Al Bagdadi y que ha sufrido en los últimos días intentos de ataque frustrados por parte del grupo extremista.

Los yihadistas difundieron hace unas semanas un vídeo en el que se observa cómo quemaron vivo al piloto jordano Muaz Kasasbeh, capturado en Siria después de que el avión que dirigía se estrellara en el marco de una operación de la coalición internacional contra el EI que encabeza EE.UU.

Reunión mundial

Estados Unidos acogió a partir de ayer una reunión de tres días contra “la violencia extremista” en la que participan representantes de 60 países, tras los recientes atentados en Europa y Medio Oriente.

Anunciada en enero, poco después de los atentados de París, este encuentro reúne desde ayer a expertos estadounidenses, antes de centrarse el jueves en temas internacionales.

“Queremos organizar una red amplia para combatir el extremismo violento”, explicó un alto funcionario de la administración estadounidense, durante una conferencia telefónica de presentación. “Queremos actuar”, añadió.

A largo plazo

“Escucharemos al sector privado, a las ciudades del mundo, las ONG y todos aquellos que puedan contribuir a aportar una solución”, dijo otro funcionario estadounidense.

La Casa Blanca precisó que la reunión tiene como objetivo entablar un movimiento a largo plazo, principalmente sobre la radicalización, y no es una cumbre estrictamente centrada en el grupo Estado Islámico (EI).

Entre los objetivos declarados figura mejorar la circulación de la información y buenas prácticas, así como alentar la colaboración entre sociedad civil, comunidades, sector privado de un lado y autoridades del otro.

Entre los invitados figura el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, los ministros de Asuntos Exteriores de Jordania y Japón, Naser Judeh y Yasuhide Nakayama, así como el secretario general de la Organización de la Cooperación Islámica (OCI), Iyad Madani.

En el marco de esta reunión está previsto que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hable entre este miércoles y mañana.

 

Miembros de 60 países participan desde ayer en una reunión de tres días en Estados Unidos, para decidir una estrategia de combate contra las agrupaciones terroristas.