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BUENOS AIRES / AFP

Cristina Fernández de Kirchner, una peronista socialdemócrata, juró este lunes como la primera presidenta argentina elegida en las urnas, en una ceremonia en la que recibió el bastón de mando y la banda celeste y blanca de manos de su marido, el mandatario saliente Néstor Kirchner.
“¡Viva la Patria!”, dijo Cristina Kirchner, de 54 años, luego de jurar por “Dios y por la Patria”, ante la Asamblea Legislativa en el Palacio del Congreso, formada por el plenario de diputados y senadores.
En las graderías se ubicaron, además, 160 delegaciones de todo el mundo, entre ellas jefes de Estado de Latinoamérica como el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el de Venezuela, Hugo Chávez; el de Uruguay, Tabaré Vázquez, y el de Paraguay, Nicanor Duarte, miembros todos del Mercosur.
“¡Viva Cristina!”, le gritaron sus partidarios desde los palcos de la Cámara de Diputados, sede de la ceremonia, donde se arrojaron millares de papelitos en señal de festejo.
Después de la presidenta, prestó juramento el vicepresidente, Julio Cobos, de un ala rebelde de la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR) y aliado de los Kirchner.
Con esta ceremonia, se inició en el país sudamericano el segundo ciclo de un gobierno de tendencia socialdemócrata que busca mantener el pie en el acelerador de la economía en franca expansión, que acumula 45% de crecimiento.
“Este hombre patagónico (región sur) deja de ser presidente. Pero para mí, y sé que para todos los argentinos, va a seguir también siendo presidente”, había declarado Cristina Kirchner, al admitir explícitamente que el matrimonio seguirá cogobernando como aparentemente lo hace desde 2003.
En un lugar destacado del palco, observaron la escena y mostraron su emoción los dos hijos del matrimonio, Máximo, de 30 años, y Florencia de 17.
Abogada de 54 años, que viró desde el peronismo combativo en los años 70 a un pragmatismo socialdemócrata, se convirtió así en la primera mujer presidenta por los votos.
El acto careció de la liturgia y folclor del gubernamental justicialismo, y, por lo tanto, no se cantó la tradicional marcha “Los muchachos peronistas”.
El triunfo electoral fue logrado el 28 de setiembre pasado con el 45% de los votos, casi el doble que su adversaria, la liberal cristiana Elisa Carrió.
El presidente se retiró con una imagen favorable que las encuestadoras privadas ubican entre 55% y 76%, incluso por encima del que tiene su mujer.
La mandataria tomará el gobierno con un superávit fiscal que ronda el 3% del PIB y reservas de 44,000 millones de dólares.
Pero el país arrastra aún un alto índice de pobreza de 23% del colapso económico sufrido en 2001, además de un desempleo de 8.7%, y una fuerte demanda social por la inseguridad.
La inseguridad es la prioridad de la gente, según las encuestas, en un país donde se cometen casi un millón 300 mil delitos al año, muchos de ellos violentos y seguidos de muerte, según el Ministerio de Justicia.
La presidenta ponía después en funciones a casi todos los ministros que tenía Néstor Kirchner, salvo el de Economía, que será el joven Martín Lousteau, formado en la administración de la banca.
Cristina Kirchner asume con una economía en alza, pero con una inflación real que algunos analistas estiman en el 20% anual, pese a que el indicador oficial, al que opositores consideran manipulado, marca 7.7% hasta noviembre.
Las líneas maestras del gobierno de los Kirchner se mantendrán con una presidenta que admira a la pre candidata demócrata estadounidense Hillary Clinton, y es amiga de la mandataria chilena Michelle Bachelet.
Entre las primeras acciones de gobierno el martes, Cristina Kirchner se reunirá con el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, a quien pedirá apoyo para arreglar unos 6,500 millones de dólares de deuda con los países del Club de París.