AFP
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El comandante general del Ejército peruano, Edwin Donayre, quien por una declaración antichilena generó una fuerte polémica entre Santiago y Lima en los últimos días, pasó a retiro por tiempo cumplido sin ser destituido o sancionado como había pedido el gobierno de Chile.

La decisión fue tomada porque el militar expresó que los chilenos que entren a territorio peruano deben ser devueltos en ataúdes o bolsas plásticas.

El presidente Alan García no estuvo presente en la ceremonia de retiro de Donayre, fuertemente apoyado por sus tropas, que lo alzaron en hombros cuando se despedía. Y en una resolución suprema, el gobierno señaló que Donayre -quien será reemplazado por el general Otto Guibovich- no continuará en las fuerzas armadas, contrario a lo que el domingo pasado había declarado el militar.

El presidente peruano, en declaraciones a una emisora radial sostuvo que el retiro de Donayre debía dejar atrás el incidente diplomático con Chile, no obstante, aprovechó para criticar las presiones desde Santiago, que pidió la destitución del general.

Política chilena
"Por razones internas de la política de Chile, un ministro decidió agravar los temas volviendo a la carga, y así como fueron poco felices las expresiones del general, también fueron poco felices las expresiones de un ministro extranjero diciendo 'te ordeno que hagas esto'", dijo García.

"Esto no me parece aceptable, y por consiguiente yo dije 'acá no recibimos ni órdenes ni presiones'", agregó en referencia a lo actuado por el canciller chileno, Alejandro Foxley.

"He dado la consigna acá de que chileno que entra ya no sale. O sale en cajón. Y si no ha suficientes cajones saldrán en bolsas plásticas". Esta declaración de Donayre, subida al portal de internet Youtube y conocida el 25 de noviembre pasado, generó el incidente diplomático entre Santiago y Lima.

Aunque inicialmente el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet aceptó las disculpas de García, el hecho de que pasaran los días y el general no fuera destituido generó un malestar en Santiago que se tradujo en la declaración de Foxley, exigiendo su salida. Posteriormente Chile canceló una invitación a Santiago del ministro de Defensa peruano, Antero Flores Aráoz.