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El polémico general Edwin Donayre, cuyas expresiones antichilenas provocaron un impasse con el gobierno de Chile, dejó ayer viernes el cargo de Comandante General del Ejército, alzado en hombros, señalando que se va sin “falsas vergüenzas” y con “la frente en alto”.

Horas antes, el presidente Alan García dijo que con el relevo de Donayre ya no habrá “nada más que hablar” sobre el incidente generado con Chile por sus expresiones.

El reemplazante de Donayre --quien estuvo al mando del Ejército por dos años-- es el general Otto Guibovich, que tomó posesión de su nuevo cargo, manifestando que “el poder de las armas... nunca más debe tener injerencia en temas políticos”.

Pareció una evidente alusión a las últimas declaraciones que formuló Donayre y que agravaron las tensiones con Chile.

La salida de Donayre tiene lugar como parte de los relevos normales en la estructura de mando del ejército y no como una sanción por sus polémicas expresiones que motivaron la protesta de Chile.

Sin “falsas vergüenzas”

“Dios ha permitido mi partida, y que así sea, sin miedo ni falsas vergüenzas”, dijo Donayre en su discurso de despedida en una ceremonia castrense, en el Cuartel General del Ejército, a la que asistieron el ministro de Defensa, Antero Flores-Araoz; la segunda vicepresidenta de la República, Lourdes Mendoza del Solar, y congresistas.

Donayre agradeció a sus oficiales y soldados en un emotivo discurso en el que se le quebró varias veces la voz, al recordar su carrera en el Ejército.

“Me voy con la conciencia y el corazón limpio de haberme brindado al país y al pueblo con la frente en alto. No me avergüenza nada ni nadie”, aseveró.

En un inusual acto, Donayre montó un caballo de paso peruano y revistó por última vez a las tropas. Luego, un grupo de oficiales lo alzó en hombros mientras era vitoreado por sus subalternos.

Cuando esto sucedía, el ministro Flores-Araoz se retiró de la ceremonia.

El presidente García había dicho antes a la emisora Radioprogramas, que con el relevo de Donayre quedaría zanjado el problema suscitado con Chile por sus expresiones.

“Me parece que ya no habría nada más que hablar del asunto”, afirmó.

Chile exigía la destitución de Donayre antes de la fecha prevista para su relevo, y hace unos días el canciller chileno Alejandro Foxley advirtió que su gobierno tomaría acciones “muy claras” si Perú no adoptaba medidas concretas con respecto al general.

Donayre había dicho en una oportunidad, durante una reunión social, que “chileno que entra (a Perú) ya no sale, y si sale será en cajón...”. Sus expresiones fueron conocidas recientemente a través de un video que había sido incluido en un popular portal de internet.

Aunque en un primer momento el gobierno de Chile se dio por satisfecho con las explicaciones y disculpas ofrecidas por García a la presidenta Michelle Bachelet, luego Foxley condicionó el dar por superado el incidente a la destitución de Donayre antes de la fecha prevista para su relevo.

García dijo que de ningún modo se iba a aceptar recibir “órdenes ni presiones”.

“Así como fueron poco felices las expresiones del general Donayre, aunque fueran íntimas, así también fueron poco felices las expresiones de un ministro extranjero diciendo “le ordeno que haga esto’”’, dijo García, refiriéndose a Foxley.

“Para mí éste era un tema zanjado y había que esperar nada más el cambio (de Donayre), además, ya pedimos las disculpas correspondientes y mis amigos chilenos saben que en el Perú la inmensa mayoría de peruanos tenemos una concepción y una visión moderna y fraternal, y no compartimos el sentido de amenaza y de ofensa”, señaló.