Jorge Eduardo Arellano
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El líder cubano Fidel Castro se lanzó a contracorriente de las expectativas mundiales sobre el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, y le advirtió, que Cuba no aceptará la “zanahoria y el garrote” en un posible diálogo.

“Alguien tenía que dar una respuesta serena y sosegada, que debe navegar hoy contra la poderosa marea de las ilusiones que en la opinión pública internacional despertó Obama”, dice Castro en su artículo “Navegar contra la marea”, que publica ayer viernes la prensa local.

Durante su campaña electoral, Obama despertó muchas expectativas en Cuba y en el resto del mundo por sus promesas de cambios y por ser el primer presidente negro, un elemento importante en la Isla, donde más del 45% de la población es negra o mestiza.

Con respecto a Cuba, Obama prometió levantar las limitaciones de viajes y envíos de remesas de los cubanos en Estados Unidos a sus familiares en la isla, y se mostró partidario de una “diplomacia directa” con las autoridades cubanas sin precondiciones.

Importantes académicos consultados por la AFP en Estados Unidos, opinaron que esas dos medidas podrían estar entre las primeras que dicte Obama después del 20 de enero, cuando tome posesión.

El canciller cubano Felipe Pérez Roque declaró que “si (Obama) lo hace sería un primer paso positivo”, pero “sólo el comienzo, porque realmente nuestro pueblo tiene derecho a esperar que por fin se respete su derecho a escoger su propio camino y se eliminen todas las restricciones”.

Pero en mayo, Obama aseguró al exilio anticastrista en Miami que iba a “mantener el embargo”, como recordó Fidel, de 82 años, dos y medio de ellos alejado del poder, durante los cuales mantuvo un diferendo frontal con 13 administraciones norteamericanas.