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La Policía india interrogó ayer sábado a dos hombres detenidos por sospecha de haber ayudado a los militantes islamistas que cometieron la matanza de Bombay (172 muertos), mientras los aeropuertos indios seguían en alerta máxima por temor a nuevos atentados.

Por su parte, Pakistán dijo que seguía esperando “pruebas concretas” de que un grupo establecido en su territorio cometió los atentados del 26 al 29 de noviembre en la capital financiera de India, que se saldaron con la muerte de 163 civiles y miembros de las fuerzas de seguridad y nueve atacantes.

Los principales aeropuertos de India seguían ayer sábado en estado de alerta, por la amenaza de atentados.

“Todos los aeropuertos del oeste de la India y los aeropuertos internacionales están en estado de alerta máxima”, en particular los de Nueva Delhi, Bangalore (sur) y Madrás (sudeste), declaró Mushmi Chakravarty, portavoz del Ministerio de Aviación Civil.

Las primeras detenciones relacionadas con los ataques se practicaron en la ciudad oriental de Kolkata el viernes por la noche, dijo a la prensa el responsable policial local Javed Shamim.

Cuatro detenidos
Los dos detenidos, identificados como Tusif Rahaman y Sheikh Muktar, fueron arrestados “por haber supuestamente entregado tarjetas SIM (telefónicas) a los terroristas que cometieron los ataques”, indicó Shamin a la prensa.

La fuente indicó que el otro hombre provenía de la Cachemira India, donde militantes islamistas se enfrentan desde hace veinte años al poder indio.

Cabe recordar que el único militante que sobrevivió a la operación de sesenta horas en Bombay se encuentra detenido.

India ha acusado a Pakistán de albergar a los islamistas que entrenaron y armaron a los 10 activistas que perpetraron los ataques, acusaciones que han tensado todavía más las relaciones entre las dos potencias nucleares.

Las sospechas recaen en el grupo islamista radical paquistaní, Lashkar-e-Taiba (LeT), que ha combatido el control indio de la región dividida de Cachemira y a quien ya se acusó de un ataque al Parlamento indio en 2001 (diez muertos), que colocó a ambos países al borde de su cuarta guerra, desde que se independizaron de Gran Bretaña en 1947.

Lashkar ha tenido vínculos con los servicios de inteligencia paquistaníes y con Al Qaida.

¿Servicios secretos de Pakistán implicados?
Varios diarios indios afirmaron el viernes, citando a fuentes de Inteligencia, que los poderosos servicios secretos paquistaníes (Inter-Services Intelligence, ISI) estaban implicados en el entrenamiento de los activistas.

El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, dijo en Estambul --donde se reunió con el presidente afgano, Hamid Karzai, para discutir cómo combatir el extremismo-- que Islamabad llevaba a cabo su propia investigación.

Prueba de la tensión entre ambos países, el diario paquistaní, Dawn, explicó este sábado que una llamada amenazadora a Zardari de alguien que dijo ser el canciller de India, puso a Pakistán en estado de alerta y desató una intensa actividad diplomática.

El sábado, la prensa india explicó que un activista indio del LeT detenido en el Estado de Uttar Pradesh (norte) en febrero, había llevado a cabo misiones de reconocimiento en Bombay, incluyendo de la estación ferroviaria atacada la semana pasada. En este ambiente de tensión, la Policía informó que encontró una bomba en un centro de la tercera edad de Nagpur, otra ciudad del Estado de Maharashtra, cuya capital es Bombay.

Los controles policiales en los aeropuertos fueron reforzados después que se recibió hace días un correo electrónico, que avisaba sobre la posibilidad de tomas de rehenes o explosiones en las terminales aéreas.

El mensaje mencionaba la fecha del 6 de diciembre de 2008, décimo sexto aniversario de la destrucción de una mezquita en el norte de India por extremistas hindúes, lo cual desencadenó una oleada de violencia religiosa que se saldó con más de 2 mil muertos.