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Los incidentes violentos se extendieron ayer domingo a las principales ciudades de Grecia, causando al menos 10 heridos, al día siguiente de la muerte en Atenas de un joven de 15 años, presuntamente por disparos de un agente policial que fue detenido, informó la Policía.

La muerte del joven desató numerosas protestas en Atenas y en otras ciudades del país, principalmente en Patras (oeste), Salónica (norte) y Heraclión (capital de la isla de Creta), que acabaron en violencia.

Ayer domingo por la noche, muchos de los comercios y bancos de la céntrica avenida ateniense de Alexandras estaban en llamas. Los manifestantes también reventaron los escaparates de las numerosas tiendas de moda de la calle Ermou.

Al menos tres policías y seis manifestantes resultaron heridos leves en los enfrentamientos ocurridos en la capital, según informaron los medios griegos.

En la avenida Alexandras, donde está ubicado el edificio de la Dirección de la Policía de Atenas, se concentraron unos 5,000 manifestantes para protestar contra lo que calificaron “un asesinato”.

Los manifestantes lanzaron piedras, trozos de madera y cócteles molotov, y los policías respondieron con gases lacrimógenos.

El centro de la capital griega permanecía cerrado anoche domingo.

Policía hospitalizado en Patras
En Patras, un policía tuvo que ser hospitalizado por la gravedad de las heridas sufridas cuando los manifestantes molieron a palos a éste y a otros cuatro agentes.

Fuentes policiales informaron de la detención del policía que presuntamente mató al joven Andreas Grigoropulos, al que la Fiscalía acusa de “homicidio voluntario”.

El agente, identificado como Epaminondas Korkoneas, de 37 años, está detenido en la Dirección de la Policía de Atenas.

El fiscal también interpuso una demanda por “complicidad” contra el policía Vassilis Saraliotis, de 31 años, que estaba junto a Korkoneas en el sitio donde se produjeron los enfrentamientos entre policías y un grupo de jóvenes.

Saraliotis en detención preventiva.

El ministro griego del Interior, Prokopis Pavlópulos, y la Policía, expresaron su “profundo dolor” por la muerte del adolescente. El ministro condenó lo que calificó de “incidente aislado”, y pidió que los responsables reciban un “castigo ejemplar”. Tres fiscales investigan los hechos.

Andreas Grigorópulos, miembro de un grupo de unos treinta jóvenes que había tirado piedras y otros objetos contra un vehículo policial, recibió tres disparos de uno de los dos agentes que iban en el coche y que se bajó con la intención de detenerlos.

Herido en el pecho, el adolescente fue trasladado a un hospital cercano, donde los médicos certificaron su deceso.

Tras conocerse su muerte, cientos de manifestantes, la mayoría de vecinos del céntrico barrio de Exarchia, donde se produjo el incidente, salieron a la calle para protestar contra la “arbitrariedad” de los policías, y contra el Gobierno derechista del primer ministro griego Costas Caramanlis y del ministro de Interior.

El titular de Interior llamó a los grupos de defensa de los derechos humanos y a las organizaciones de izquierda, a que convocaron manifestaciones el domingo por la tarde en Atenas y Salónica, y a no librarse a “actos extremos”.

Pavlópulos y el secretario de Estado de su ministerio, Panayotis Hinofotis, presentaron su dimisión al primer ministro Caramanlis, que las rechazó.

Cerca de la Escuela Politécnica, tomada por jóvenes enmascarados, las fachadas de varios bancos fueron destrozadas, muchos comercios fueron saqueados, y coches incendiados bloqueaban las calles.

Los enfrentamientos entre policías y grupos de jóvenes anarquistas son frecuentes en el barrio de Exarchia, uno de los más politizados del país, conocido como “el gheto de los anarquistas”.

Allí nacieron las grandes manifestaciones de estudiantes que en 1973 desembocaron en la caída de la dictadura de los coroneles.

Exarchia conserva un aire bohemio, marcadamente de izquierda, y son muchos los jóvenes e intelectuales que acuden a sus numerosas librerías vanguardistas, editoriales y pequeños cafés.

El suceso del sábado recuerda al ocurrido en 1985, cuando otro joven de 15 años, Michalis Kaltézas, murió por los disparos de otro policía. Aquel incidente dio origen a varios años de enfrentamientos entre grupos de anarquistas y la Policía.