Jorge Eduardo Arellano
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Un destructor ruso que puede detectar y destruir submarinos enemigos a mil kilómetros de distancia se encuentra fondeado en una antigua base estadounidense en la entrada del Canal de Panamá, luego de ser el primer buque de guerra ruso que cruzó esta vía interoceánica desde la Segunda Guerra Mundial.

El muelle dos de la antigua base estadounidense de Rodman, que durante la Guerra Fría era central de operaciones navales del Comando Sur, mientras el Canal se encontraba bajo soberanía norteamericana, tiene desde el sábado a este destructor, el “Almirante Chabanenko”, como invitado especial.

El buque, construido en la ciudad de Kaliningrado, es el más joven de su clase en toda la flota rusa. El 28 de enero de 1999 recibió el pabellón para integrar la Marina de Guerra de su país.

En sus 10 años de servicio “no ha participado nunca en ninguna guerra, pero está totalmente preparado para hacerlo”, dijo a la AFP el teniente mayor Ruslan Guseinov, uno de los oficiales del buque, que llegó a Panamá tras participar en maniobras con la flota venezolana en el Caribe.

Catalogado como de primer grado, el buque está equipado con dos hangares para helicópteros K-27, varias baterías antiaéreas, distintos tipos de cañones y diferentes radares que hacen posible interceptar los misiles que le puedan lanzar submarinos, aviones o barcos enemigos.

Entre su armamento tiene dos baterías antiaéreas de cohetes “mosquitos”, una a babor y otra a estribor, capaces de alcanzar un objetivo a 120 km de distancia. También tiene dos cañones antiaéreos de 130 milímetros para ser empleados contra buques o aviones. Además, utiliza unos radares capaces de interceptar señales enemigas a un mil kilómetros.

Al buque no le faltan las estrellas rojas, emblema del desaparecido Ejército Rojo, que siguen usando las Fuerzas Armadas rusas, ni la bandera de San Andrés en la popa, utilizada por los buques de guerra rusos desde la época de Pedro El Grande.

Con 169 metros de eslora, 19 metros de ancho y 8,200 toneladas de desplazamiento, este buque llegó a Panamá con 250 tripulantes, entre los que no hay ninguna mujer.