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Barack Obama pidió ayer miércoles la renuncia del gobernador de Illinois (norte), acusado de haber intentado vender el escaño que el presidente electo de Estados Unidos ocupaba en el Senado, en un escándalo que, según comentaristas, no debería afectarlo.

A pesar de los pedidos republicanos de mayores explicaciones, observadores políticos dijeron que Obama quedaría al margen del caso tras mantener amplia distancia del controvertido gobernador Rod Blagojevich.

Robert Gibbs, futuro secretario de prensa de la Casa Blanca, dijo “sí” cuando se le preguntó si Obama creía que Blagojevich debía renunciar.

“El presidente electo está de acuerdo con el vicegobernador (Pat) Quinn y muchos otros que bajo las actuales circunstancias es difícil para el gobernador hacer un trabajo efectivo y servir al pueblo de Illinois”, afirmó Gibbs.

“El gobernador (Rod) Blagojevich ha envenenado la política en Illinois”, dijo en tanto el investigador de la Asociación por un Mejor Gobierno, con sede en Chicago, Dan Sprehe.

“Me sorprendería mucho, mucho, que hubiera habido contactos profundos entre ambos despachos (el del presidente electo y el del gobernador) sobre cualquier cosa que no fueran asuntos oficiales (...) y ciertamente nada del alcance de lo propuesto por el gobernador”, declaró a la AFP.


Jolgorio de corrupción
En el marco de lo que los fiscales llamaron “un jolgorio de delitos de corrupción política”, Blagojevich fue detenido el martes por cargos que incluyen conspiración para vender la banca por Illinois en el Senado de Estados Unidos que Barack Obama acaba de dejar vacante.

Transcripciones de escuchas telefónicas del FBI indican que el despacho del presidente electo recomendó un nombre --supuestamente su amiga de larga data y próxima asesora de la Casa Blanca Valeria Jarrett-- para asumir el cargo.

Pero las transcripciones muestran que la oficina de Obama no ofreció otra cosa que no fuera gratitud a Blagojevich para el caso de que aceptara la sugerencia, lo que decepcionó al gobernador, quien habría querido un puesto en el gabinete. “No tuve ningún contacto con el gobernador o su despacho, y por lo tanto no estuve al tanto de lo que ocurría”, declaró Obama el martes a la prensa.


Republicanos cuestionan
El presidente del comité nacional republicano, Mike Duncan, calificó esas declaraciones de “prudentes y vagas” y las consideró “inaceptables”. Pidió al futuro presidente que haga públicas todas las comunicaciones entre su equipo y el gobernador, estimando que “está en juego la promesa de transparencia hecha por Obama a los estadounidenses”.

Por su parte, Joynt Kumar, especialista en comunicaciones presidenciales en la Universidad Towson, Maryland (este), estima que “el único problema” para Obama podría gestarse en las rectificaciones de su principal asesor, David Axelrod, quien el martes emitió un comunicado en el que admite que se había “equivocado” el mes pasado cuando dijo que Obama había conversado con Blagojevich a propósito de su reemplazante en el Senado.