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Los padres e hijos del ecuatoriano José Sucuzhañay, en grave estado tras recibir una golpiza en Nueva York, aún no reciben visas humanitarias para viajar a ese país y verlo por última vez.

Juan Sucuzhañay, hermano de José, afirmó que "estamos rogando ... no nos han dado nada, todo se quedó en palabras no más, por eso estamos exigiendo al señor presidente que nos ayude en esta vez con las visas humanitarias para mis padres y para mis dos sobrinos".

"No hemos visto nada provechoso, porque nos llamaron el día de la agresión y no nos han llamado para nada más", dijo en declaraciones a una red televisiva.

Recordó que José, que viajó hace nueve años a Estados Unidos debido a la pobreza que agobiaba a su familia, era mesero en Nueva York y hace poco había comenzado un negocio de bienes raíces."Mi hermano estaba lleno de deudas, por eso queremos el apoyo de todas las autoridades", dijo Juan.

Consultado si anteriormente sus familiares en Estados Unidos fueron víctimas de actos racistas, señaló que "jamás hemos tenido esos problemas y tampoco nos han rechazado por ser latinos, es la primera vez y fue fatal y nosotros seguimos en shock todavía".

Acerca de la posibilidad de que quiera ir a establecerse en Estados Unidos, como buena parte de jóvenes del sur ecuatoriano, expresó que "ni siquiera se me pasa por la cabeza irme a Estados Unidos, después de lo que le pasó a mi hermano, porque no quiero ser el siguiente agredido".

Pidió a las autoridades estadounidenses que no permitan "que vuelva a pasar estos atropellos a los ecuatorianos y a los latinos".

Por el pan de cada día
José Sucuzhañay, de 31 años, fue golpeado en el barrio neoyorquino de Brooklyn cuando iba con su hermano mayor, de 38, la madrugada del domingo. Fue declarado en estado crítico luego de una cirugía cerebral en el Hospital Elmhurst, en el distrito vecino de Queens.

José tiene dos hijos que viven en Ecuador, uno de 10 años y otra de 4 años, esta última nacida en Nueva York, pero a la que poco después de nacida enviaron a este país, por padecer de una deficiencia cerebral.

La madre de José, Mercedes Quituña, dijo que "me siento muy triste y afligida de saber que mi hijo está entre la vida y la muerte" y destacó que "por la pobreza que vivíamos aquí, ellos se fueron a buscar el pan del día para la familia".