•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

A 55 asciende el número de personas que murieron, y 95 resultaron heridas, en un atentado suicida perpetrado en un restaurante cerca de Kirkuk, a 225 km al norte de Bagdad, según el general Torhan Yussef.

Este ataque, el más letal perpetrado en Irak en los últimos seis meses, coincide con el último día de celebrabación de la fiesta de Eid Al Adha, la principal del calendario musulmán.

El atentado se produjo a primeras horas de la tarde en uno de los establecimientos más conocidos de la provincia, el Abadalá, a unos 15 kilómetros de Kirkuk, en una ruta controlada por los combatientes kurdos.

El restaurante es frecuentado habitualmente por miembros de todas las comunidades locales -sunitas, kurdos y turcomanos. En el momento del atentado, varios jefes de tribus almorzaban con representantes del presidente kurdo iraquí, Jalal Talabani, para hablar sobre la situación en Kirkuk. Ninguno resultó herido en el atentado porque estaban en otra sala, indicó el jefe Ali Hussein al-Juburi. Por el contrario, cuatro guardaespaldas de esos jefes tribales resultaron heridos.

Según un camarero, Abbas Fadel, un kamikaze activó su cinturón de explosivos en una sala donde estaban almorzando muchas familias. Una fuente del ministerio de Defensa en Bagdad confirmó esa versión, pero otra del ministerio del Interior sostuvo, en cambio, que el ataque fue perpetrado con un coche bomba.

Testimonios
A la entrada del restaurante, un niño de unos cinco años lloraba porque, según contaba, perdió a sus padres. Cerca de él, Rezkar Mahmud, un kurdo de 24 años, fue herido en una pierna. Cuando estalló la bomba, almorzaba con su padre, su mujer y sus hijos. "El restaurante estaba lleno. La explosión hizo añicos los vidrios y derrumbó las paredes. No sé dónde se hallan mis hijos y mi padre", afirmó.

"Yo he perdido a mi nieta. Tenía cuatro años. Y no sé dónde están mis dos hijos", cuenta Reskiya Oji, una iraquí turcomana de 49 años, recostada en una cama de los servicios de emergencia, con su ropa manchada de sangre.

Trágica jornada
Atentados y enfrentamientos intercomunitarios se producen con cierta frecuencia en la rica provincia petrolera de Kirkuk, que tiene unos 900.000 habitantes repartidos en varias comunidades: kurdos, turcomanos, que se consideran sus habitantes históricos, cristianos y árabes, llegados por la política de "arabización" forzada del ex fallecido dictador Saddam Hussein.

El ataque contra el restaurante Abdalá es el más sangriento que se produce en Irak desde el doble atentado que el 10 de noviembre que dejó 28 muertos y decenas de heridos en el mercado Azamiya de Bagdad. El 17 de junio, 63 iraquíes murieron y 75 resultaron heridos en un atentado cerca de otro mercado bagdadí, en el barrio de Al Hurriya.

La jornada más trágica de este año se remonta al 1 de febrero, cuando dos atentados suicidas en sendos mercados de la capital iraquí mataron a 98 personas e hirieron a más de 200.