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Más de cinco millones de fieles de diversas zonas del país abarrotaron la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la ciudad de México para venerarla al cumplir 477 años de su aparición al indígena Juan Diego.

A pie, en bicicleta o autobuses, los devotos llegaron al principal templo católico de América en peregrinaciones desde varios puntos del país para manifestar su fe a la "Virgen Morena".

Desde inicios de la semana había iniciado el arribo de peregrinos y hasta la mañana del viernes las autoridades de la delegación Gustavo A. Madero, donde se encuentra la Basílica, estimaban una asistencia de unos 5,4 millones.

Jessica Galarza Guerrero, una mujer de la zona centro de la capital, dijo a AP Televisión que llegó a agradecerle, pero también a pedirle algo.

"A darle gracias y a pedirle igual que nos siga bendiciendo y que esta crisis más que nada ya se acabe; que todo cambie para todos, para todo el mundo", dijo Galarza, quien como muestra de su fe llevaba colgada a la espalda una imagen de la Virgen de Guadalupe que casi cubría todo su cuerpo.

Velar por un país azotado por la violencia
En la homilía de celebración, el rector de la Basílica, monseñor Diego Monroy, pidió también a la Virgen para ayude a velar por un México azotado por la violencia y la inseguridad.

"Hoy más que nunca, Señora, te miramos e invocamos. Mira nuestra patria; tal pareciera que se desmorona, que se resquebraja en nuestras manos sin que nada o casi nada podamos hacer", dijo el prelado.

"Nuestras calles no son seguras, vivimos espantados, tenemos miedo de salir, de jugar con nuestros niños en los parques, de ver caminar a nuestros jóvenes sin que éstos sean presas de la droga, de la violencia, de la corrupción, del crimen organizado, de los secuestros y de otros tantos males que nos aquejan", añadió.

Cada año, millones de fieles llegan desde distintos puntos para honrar a la Virgen de Guadalupe, que según la tradición se le apareció a Juan Diego en 1531 en una colina donde se adoraba a una diosa azteca y su imagen quedó plasmada en la manta que llevaba el indígena.

La manta permanece en exhibición en la Basílica, hasta donde los peregrinos —algunos de rodillas— llegan cada 12 de diciembre a festejarla, algunos de los cuales incluso acampan en el atrio del templo.

Justo en la transición del 11 al 12 de diciembre, como se ocurre tradicionalmente, peregrinos y artistas mexicanos como la cantante Lucero entonaron las "mañanitas" a la Virgen.

La magnitud de las celebraciones atraen incluso a gente de otros países. "Es sorprendente como la gente viene a orar y rendir homenaje a Dios", dijo Loretta Soja, una monja originaria de Polonia pero radicada en Indiana, que viajó a México con un grupo de 40 personas.

En el 2002, el papa Juan Pablo II canonizó a Juan Diego como el primer santo indígena en las Américas.