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Erik Bengoche había venido a Estados Unidos con enormes ilusiones, listo para trabajar como cocinero y contento de que enviaría algún dinero a su familia en Honduras, pero tras un año peleando por conseguir empleo decidió que es hora de volver a casa.

"Debo tres meses de renta y a veces no tengo qué comer. Ya quiero irme", afirma sentado sobre el bordillo de la acera de una gran tienda de equipamientos para el hogar en Miami, donde espera para saber si hay algún trabajo momentáneo que pueda hacer hasta el día de Navidad, cuando toma su vuelo de regreso.

Como Bengoche, de 25 años, otros inmigrantes indocumentados o de muy bajos ingresos están en la cornisa de una economía estadounidense en recesión y con índices de desempleo crecientes, y muchos no dudan en hacer las maletas para volver.

Números de inmigrantes baja por crisis
En octubre, un estudio del Centro Hispano Pew reflejó que el número de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos declinaba después de años de un robusto e incesante crecimiento.

Según ese relevamiento la población de inmigrantes indocumentados era de 11,9 millones, por debajo de los 12,4 de un año atrás, y mostraba también una reducción en el número de nuevos arribos.

Los datos se sumaron a un estudio previo de ese Centro que indicaba que los inmigrantes sin ciudadanía estaban siendo particularmente castigados por la debacle de la economía.

En Florida muchos indocumentados se vieron afectados cuando una floreciente industria de la construcción, uno de los motores de este estado, comenzó a atascarse y detenerse por la crisis de las hipotecas.

Y otros, que se empleaban en distintas tareas en hoteles y restaurantes, comenzaron a encontrarse con menos oportunidades por una baja en el nivel del turismo.

Menos trabajo
"Todo gira en torno a la economía. Con esta crisis hay menos trabajo, y se hace menos atractivo vivir aquí de lo que era hasta unos meses atrás", dijo una diplomática brasileña que está monitorenado los procesos migratorios hacia su país y pidió mantener el anonimato.

La diplomática dijo que los brasileños que están regresando son aquellos que han vivido entre dos y cinco años en Estados Unidos, no tienen buen dominio de inglés y en su mayoría son solteros.

El Centro Pew considera que muchos son los factores que pueden estar en juego y que llevaron a la baja del número de inmigrantes indocumentados.

Una mayoría de los inmigrantes en Estados Unidos provienen de América Latina, donde las economías hasta el momento se han visto menos afectadas por los graves problemas que hoy emergen en Estados Unidos. Y otro factor podría ser el refuerzo de los controles migratorios.

Difícil conseguir licencias
Bengoche, por caso, afirma que se ha vuelto mucho más difícil conseguir un trabajo en una empresa sin una identificación que muestra su situación legal en Estados Unidos.

Los indocumentados, por nuevas reglamentaciones impuestas por la legislación anti-terrorista, ya no pueden conseguir licencias de conducir como lo hacían años atrás.

Los abogados de inmigración admiten que esa medida ha puesto a muchas personas en problemas, sobre todo en un país donde es muy difícil trabajar y trasladarse sin un automóvil.

Remesas afectadas
Al mismo tiempo, la crisis económica ha impactado en el envío de remesas que los inmigrantes mandan en forma periódica a sus familias y que en muchos casos constituyen un apoyo vital o el argumento central que llevó a emprender la partida.

El Banco Interamericano de Desarrollo informó recientemente que tres millones de inmigrantes latinos dejaron de enviar dinero a sus países de origen en los últimos dos años.

"La razón por la que las remesas están bajando es porque la economía de Estados Unidos también está bajando, y porque el ambiente con los inmigrantes es todavía muy negativo", dijo Robert Meins, experto en remesas del BID.

En algunos casos los inmigrantes tienen que recurrir a los ahorros que han logrado para mantener el flujo de envío de dinero a sus familias, señaló.

"He perdido el tiempo", afirmó Bengoche, que esperaba quedarse en Estados Unidos al menos por cinco años, pero que en la Navidad habrá cumplido dos. "Pensé que iba a encontrar más trabajo".