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ATENAS / AFP

Las manifestaciones contra las fuerzas del orden parecían bajar de intensidad el viernes en Grecia, limitándose a Atenas y Tesalónica donde un policía resultó gravemente quemado a causas de una bomba molotov que les estalló en el cuerpo, en el séptimo día de movilización desde la muerte de un joven de 15 años a causa de disparos de la Policía.

El primer ministro Costas Caramanlis, criticado por los manifestantes y por la oposición que pidieron su renuncia, descartó retirarse u organizar elecciones legislativas anticipadas.

“Como lo he dicho ya, es demasiado temprano para que me jubile”, dijo a periodistas al margen de una reunión en Bruselas de jefes de Estado y de gobierno europeos.

“Necesitamos un gobierno coherente y responsable, y manos fuertes que lo guíen, y esto es para mí la prioridad, no un esquema cualquiera de elecciones anticipadas o de cambio de liderazgo”, añadió.

“Grecia es un país seguro, que posee los medios, gracias a sus instituciones democráticas, para mantener la seguridad de su población”, insistió Caramanlis.

Tras una noche de calma, la primera desde el comienzo del movimiento, la movilización sólo se reanudó en las dos principales ciudades griegas después de que seis o siete ciudades estaban afectadas al comienzo de la semana.


Enfrentamiento en Atenas
En Atenas, un grupo de jóvenes lanzó el viernes cócteles molotov y otros proyectiles a la Policía, que respondió disparando gases lacrimógenos, en los primeros incidentes que acompañaron a una manifestación estudiantil en la capital griega.

La calma volvió unos minutos después, pero la tensión persistía.

La breve escaramuza se produjo a primera hora de la tarde, cuando cerca de 4,000 personas se disponían a manifestarse por el centro de Atenas, en el séptimo día de protestas por la muerte de un joven. La Policía trató de detener a los protagonistas de los incidentes, pero los profesores y padres de estudiantes que acudían a la manifestación lo impidieron e insultaron a las fuerzas del orden.

Las fachadas de dos agencias bancarias, Emporiki Bank y Banco del Pireo, resultaron dañadas por las piedras y otros proyectiles lanzados por los jóvenes.

La manifestación, en la que se corearon consignas contra la Policía, como: “La sangre corre y reclama venganza”, estaba encabezada por una pancarta que decía: “Estado asesino”.

Varias docenas de jóvenes se detuvieron ante el Parlamento tomándolo como blanco de las pedradas, mientras sus profesores trataban de evitarlo.