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Más de 150 personas, según fuentes policiales, fueron detenidas el domingo por intentar participar en varios actos de protesta contra la política del Kremlin en Moscú y San Petersburgo.

En la capital, fuerzas antidisturbios arrestaron a 90 personas que se disponían a celebrar un mitin no autorizado convocado por La Otra Rusia. Entre ellas se encontraban un grupo de oficiales jubilados, según la portavoz de prensa de ese movimiento de oposición. Garri Kaspárov, ex campeón del mundo de ajedrez, manifestó a El Eco de Moscú que la Policía le impidió participar en la protesta.

Detenido fue también Román Dobrojótov, líder del grupo juvenil My (nosotros), que la semana pasada adquirió notoriedad por interrumpir al presidente Dmitri Medvédev con el grito ‘No a las enmiendas constitucionales’ en un acto solemne dedicado a la Ley Fundamental en el Kremlin. Pese a que Medvédev pidió que le dejaran en paz, Dobrojótov fue expulsado de la sala por el Servicio Federal de Escolta y despedido de la emisora de radio donde colaboraba.

El 5 de noviembre, Medvédev propuso ampliar de cuatro a cinco años el mandato presidencial. Las enmiendas constitucionales pertinentes fueron aprobadas por el Parlamento y están en su trámite final.

Crisis y agitación social
En otro acto de protesta ayer, 30 personas con la Constitución en la mano intentaron entrar en el Kremlin coreando la consigna: ‘No a las enmiendas’, y 18 de ellas fueron arrestadas, según la página de web de Kaspárov.

Pese a que en total los manifestantes no pasaron de varios centenares, las autoridades respondieron con un despliegue y actuación policial desproporcionados. A tenor de la crisis económica, el Kremlin parece temer un aumento de la agitación social y sigue dando pasos para reforzar su control de la sociedad.

El gobierno de Vladímir Putin presentó el viernes en la Duma (cámara baja del Parlamento) una enmienda al artículo del Código Penal que define la ‘traición a la patria’, por la que se amplia el concepto de colaboración hostil con estados extranjeros y organizaciones internacionales y se prevé considerar traidores a quienes realicen actividades contra la seguridad de la Federación Rusa, ‘incluido su régimen constitucional’. Previamente, la Duma, controlada por Rusia Unida, el partido de los seguidores de Putin, votó una ley que priva del derecho a recurrir a la institución del jurado, prevista por la Constitución, a los acusados de ‘organizar desórdenes masivos’ y otros delitos.