•  |
  •  |
  • END

Gobernantes de 33 países de América Latina y el Caribe coincidieron ayer martes en Costa do Sauipe, al noreste de Brasil, en que una integración más profunda es esencial para enfrentar la crisis financiera global, aunque las dificultades para alcanzar acuerdos en algunos puntos concretos fueron evidentes.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dio el puntapié inicial a una maratón de cuatro cumbres, que comenzó con una reunión que inicialmente sería del Mercosur, pero terminó ampliándose al resto de invitados.

Por la tarde quedó abierta la cumbre de presidentes de América Latina y el Caribe, enfocada en desarrollo e integración.

Como se esperaba, la cita concedió desde el comienzo una especial atención al gobernante cubano, Raúl Castro, quien participa por primera vez en un encuentro internacional fuera de Cuba desde que reemplazó oficialmente en el poder a su hermano Fidel, en febrero de este año.

“Es muy importante para nosotros la presencia del presidente Raúl Castro en esta reunión, y espero que sea la primera de una serie de reu-niones en la que esté con nosotros”, dijo Lula, provocando aplausos entre los mandatarios asistentes.

Sobrio discurso de Raúl
Durante su discurso, el mandatario cubano abogó por la integración latinoamericana, pero dijo que existen obstáculos para ello, en particular “los efectos de un orden económico internacional injusto y egoísta que favorece a los países desarrollados y los intereses de las grandes corporaciones transnacionales”.

Cuba, en virtud de la llamada “carta democrática”, está suspendida de la Organización de Estados Americanos (OEA), que reúne a todos los países del continente.

Uno de los momentos más esperados de la jornada llegó en la tarde, cuando Cuba ingresó oficialmente en el Grupo de Río, un foro de consulta latinoamericano.

“Éste es un momento trascendental para Cuba (...) Es un acontecimiento enorme (...) Quiero expresar nuestro agradecimiento a aquellos gobiernos que promovieron la incorporación de Cuba al Grupo de Río”, declaró Raúl Castro, aplaudido largamente por sus homólogos.

Cuba considera que su ingreso al Grupo muestra el fracaso de los intentos de Washington por aislarlo y es una señal del “momento singular” político que vive América Latina, con mayoría de gobiernos de izquierda. “Quiero manifestar la complacencia de este acto de justicia (...) A Cuba se le maltrató. A Cuba se le aisló (...). Llegó la hora. Viva Fidel, viva Raúl, viva Cuba”, recordó el presidente venezolano Hugo Chávez.

Para Chávez, principal aliado ideológico y económico de Cuba, esta cumbre de Brasil es histórica porque Cuba participa en ella de forma activa.

“Cuba retorna donde siempre debió estar (...) Está comenzando una nueva historia, una nueva época”, dijo. Castro anunció, además, el inicio de una completa normalización de relaciones con México tras reunirse con el presidente mexicano, Felipe Calderón, cuyo país visitará en 2009.

También adelantó la difusión, el miércoles, de una declaración de la reunión en contra del embargo estadounidense a Cuba, a un mes de la asunción de Barack Obama como nuevo presidente en Estados Unidos.

Sin temas para acordar sobre la mesa después del fracaso de una reunión celebrada el lunes entre representantes de los países miembros del Mercosur en busca de un arancel externo común, el bloque y sus invitados se consagraron el martes a una serie de discursos de los presidentes, enfocados principalmente en la crisis financiera. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, fue uno de los más críticos, al advertir sobre la falta de agilidad de los organismos regionales de integración para enfrentar la crisis.