Jorge Eduardo Arellano
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Una multitud de seguidores, acompañados de autoridades y personalidades, velaba ayer martes los restos del ex presidente de Ecuador León Febres Cordero, fallecido el lunes a los 77 años, y considerado el político más influyente, controvertido y temido en las últimas tres décadas.

Los restos del líder de derecha, quien ejerció el poder con mano fuerte entre 1984 y 1998, permanecen bajo vigilia en la Catedral de Guayaquil, su ciudad natal, donde se congregan miles de personas desde la noche del lunes.

Febres Cordero, quien era investigado por una Comisión de la Verdad por supuestas violaciones de derechos humanos, murió a raíz de un cáncer pulmonar luego de una larga agonía.

Antes de viajar a Brasil, donde participa en una cumbre de gobernantes latinoamericanos, el presidente ecuatoriano Rafael Correa --uno de sus críticos más recios en los últimos años-- decretó tres días de luto y ordenó rendirle honores militares.

Bajo el gobierno de Febres Cordero fue diezmada a sangre y fuego la pequeña guerrilla guevarista Alfaro Vive Carajo, desmovilizada en 1991 y convertida en movimiento político en 2005.

El ex mandatario, un fumador habitual, que dirigió por 15 años el Partido Social Cristiano, y fue senador y alcalde de Guayaquil, se retiró ese mismo año de la vida pública aquejado por sus dolencias.

“Fue un hombre de decisiones fuertes, hizo una buena alcaldía y hoy hay que recordarlo por sus méritos”, comentó el vicepresidente Lenin Moreno.

Los restos del ex jefe de Estado serán sepultados el domingo en el camposanto Parque de La Paz, en Guayaquil.

En 1987, siendo aún presidente, fue tomado como rehén por un grupo de militares insurrectos de la Fuerza Aérea Ecuatoriana que reclamaban la liberación de su comandante, el general Frank Vargas, preso por un intento de insubordinación.

Febres Cordero permaneció secuestrado por 11 horas en la base aérea de Taura, en Guayaquil, y fue dejado en libertad tras ordenar la excarcelación del jefe militar, en un episodio en que murieron dos escoltas presidenciales.