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Tres ex oficiales, entre ellos el coronel Theoneste Bagosora, considerado el cerebro del genocidio ruandés de 1994, fueron condenados a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, TPIR. "La cámara ha condenado a Bagosora, a Ntabakuze y a Nsengiyumva a cadena perpetua", declaró el presidente del Tribunal apadrinado por la ONU y con sede en Arusha, Tanzania, el noruego Erik Mose.

Los tres ex oficiales del ejército ruandés fueron condenados por "genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra". Bagosora "apeló" a la decisión de la justicia, declaró su abogado Raphaël Constant, que consideró que el fallo "es una decepción".

El representante del gobierno ruandés ante el TPIR, Aloys Mutabingwa, declaró por su parte que Kigali está "satisfecho" con esta condena. "Respecto a Bagosora, se ha hecho justicia", afirmó.

Francia, país que mantiene una tensa relación con Kigali desde la época del genocidio, felicitó por estas condenas "importantes para (...) el pleno reconocimiento de los derechos de las víctimas del genocidio ruandés", según el ministerio de Relaciones Exteriores.

Libertad para un cuarto acusado
El tribunal absolvió al cuarto acusado del proceso, el general de brigada Gratien Kabiligi, y ha "ordenado su inmediata puesta en libertad".

El coronel Bagosora, un hutu de 67 años y ex director de gabinete del ministerio de Defensa en la época del genocidio, fue presentado por la fiscalía durante todo el proceso como el cerebro de las matanzas, que según la ONU se saldaron con unos 800 mil muertos, entre la minoría tutsi y los hutus moderados.

En sus considerandos, el Tribunal concluyó que Bagosora era responsable del asesinato de la entonces primera ministra, Agathe Uwilingiyimana, de los diez cascos azules belgas encargados de protegerla y de varios dirigentes políticos, así como de las matanzas de tutsis en la ciudad de Kigali y en la región de Gisenyi, norte. Uwilingiyimana, considerada como una moderada por el ala extremista del régimen hutu de la época, fue asesinada por efectivos del ejército ruandés el 7 de abril de 1994.

Un día antes, el presidente ruandés Juvenal Habyarimana, un hutu, murió en un atentado contra su avión.

Para el fiscal del tribunal, Hasan Bubacar Jallow, el asesinato de los diez cascos azules belgas pretendía forzar la retirada de la fuerza de la ONU, para dejar libre el camino a los genocidas.

Anunció retirada
El 13 de abril, Bélgica, cuyo contingente era el mejor equipado y el más eficaz de la misión de la ONU en Ruanda, anunció al Consejo de Seguridad su retirada. El TPIR desestimó, sin embargo, el cargo de "acuerdo para cometer un genocidio" contra los acusados.

Por el momento, ningún acusado del TPIR ha sido juzgado culpable de ese cargo, que ha salido a colación en casi todos los casos. "Constato que, con todo, el cargo de acuerdo para cometer el genocidio no ha prosperado. Es importante. El hecho de no mantener el cargo de acuerdo pone en cuestión toda la historiografía de Ruanda", dijo el abogado de Bagosora.

Según la acusación, el coronel anunció en 1993, al retirarse de las negociaciones con la rebelión tutsi del Frente Patriótico Ruandés, hoy al poder en Kigali, que iba a "preparar el apocalipsis", es decir el genocidio. Bagosora, que siempre defendió su inocencia, rehusó en todo momento calificar de genocidio las matanzas de 1994, y niega haber pronunciado las palabras que se le atribuyen.

Por otro lado, el TPIR condenó también este jueves a 20 años de cárcel a Protais Zigiranyirazo, un cuñado del ex presidente Juvenal Habyarimana, por genocidio y exterminio.