•   Buenos Aires  |
  •  |
  •  |

El fiscal Alberto Nisman, que denunció en enero pasado a la presidenta Cristina Kirchner, fue víctima de un homicidio, concluyó ayer un informe forense solicitado por la familia, en el que se cuestionan las actuaciones oficiales 46 días después de la muerte que impactó a Argentina.

“Nisman no sufrió un accidente, no se suicidó, lo mataron. Su muerte es un magnicidio de proporciones desconocidas”, dijo en conferencia de prensa la jueza Sandra Arroyo Salgado, madre de las dos hijas del fiscal a las que representa.

La fiscal que investiga la muerte de Nisman, Viviana Fein, comentó que evaluará el informe para confrontarlo con las pericias oficiales y no descartó convocar a una junta médica, en rueda de prensa en la puerta de su fiscalía.

“Ella, la doctora Arroyo Salgado, está descartando y yo no descarto ninguna” hipótesis, aseveró Fein al referirse al suicidio, suicidio inducido u homicidio, las tres posibilidades que baraja la investigación oficial desde el principio de este caso, caratulado como “muerte dudosa”.

“Este es un tema de disidencia técnica de peritos. Mi cargo es ser fiscal”, aclaró.

Sacudón político

Cuatro días antes de morir, Nisman había generado un sacudón político al acusar a Kirchner, a su canciller, Héctor Timerman, y a allegados del gobierno de haber encubierto a iraníes acusados del atentado contra la AMIA, entre ellos al expresidente iraní Alí Rafsanjani.

El fiscal que investigaba el atentado contra el centro judío AMIA que causó 85 víctimas mortales en 1994, apareció muerto el 18 de enero reciente en el baño de su apartamento, con un disparo en la cabeza hecho con una pistola que le había prestado un colaborador.

“Solo podemos concluir que Nisman fue víctima de un homicidio, sin lugar a dudas”, reveló el informe de los peritos de Arroyo Salgado, de casi 100 páginas acompañadas por fotos del cadáver.

La dirigencia de la comunidad judía, que con 300,000 miembros es la más numerosa de América Latina, dio por válido el informe de Arroyo Salgado.

“Víctima 86”

Con Nisman, “estamos en presencia de la víctima 86 del atentado a la AMIA”, manifestó Julio Schlosser, presidente de la organización política judía DAIA, tras escuchar a la jueza.

“Estamos conmovidos, consternados y profundamente preocupados por el asesinato de un fiscal federal. Estas pruebas nos ‘shockean’ a todos”, afirmó Schlosser.

Tres días después de esa muerte, la presidenta Kirchner puso en duda la versión del suicidio, pese a que en un primer momento lo había mencionado como posible, y señaló como sospechoso a un poderoso exagente de inteligencia, Antonio Jaime Stiuso, destituido en diciembre reciente y de estrecha relación con Nisman.

Los servicios secretos argentinos fueron relacionados a las oscuras maniobras vinculadas con la muerte del fiscal.
Dudas en peritajes

Arroyo Salgado convocó a la prensa que colmó una sala del Concejo Deliberante de la localidad de San Isidro (periferia norte de Buenos Aires), donde tiene su juzgado, y se presentó acompañada por dos reconocidos peritos forenses y un doctor en criminalística.

El informe también indicó que “el cuerpo fue movido”, dato que contradice la versión de la fiscal, quien había dicho que el cuerpo yacía en el piso del baño obstruyendo la puerta sin que ninguna persona haya entrado hasta la llegada del juez y de los peritos la noche en que se halló el cadáver.

Para Arroyo Salgado “lamentable e irremediablemente la autopsia (oficial) derivó en conclusiones parciales, precipitadas y equivocadas, que hayan sido funcionales a el o los homicidas, contribuyendo a su impunidad”, confirmó.

“No existió espasmo cadavérico, porque hubo agonía”, señaló en otra conclusión que cuestiona las pericias oficiales, según las cuales la mano derecha de Nisman estaba rígida con el dedo en posición de gatillar el arma Bersa calibre 22, con la que se efectuó el disparo que lo mató.