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  • EFE

Los titulares de Exteriores y de Defensa de EE.UU. urgieron hoy al Congreso a aprobar cuanto antes una base legal para el uso de la fuerza contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), y condenaron la "irresponsable" intromisión de varios senadores republicanos en las negociaciones nucleares con Irán.

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry; el titular de Defensa, Ashton Carter, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey, pidieron al Senado aprobar pronto la solicitud del presidente Barack Obama para legitimar una campaña que comenzó hace más de medio año y en la que ya se han lanzado más de 2.000 ataques.

"Nuestra nación es más fuerte cuando actuamos juntos", dijo Kerry en una audiencia ante el Comité de Exteriores del Senado dedicada a estudiar la propuesta que Obama hizo hace justo un mes al Congreso.

Hasta ahora, el Gobierno de Obama se ha basado para desplegar sus ataques contra el EI en Irak y Siria en una "autorización para el uso de la fuerza militar" (AUMF, por su sigla en inglés) que data de 2001 y en otra norma de 2002 que el entonces presidente, George W. Bush, usó para lanzar ataques contra terroristas en el extranjero.

Obama busca ahora una base legal concreta para la campaña actual, y su propuesta descarta específicamente "operaciones de combate terrestre a gran escala y de largo plazo", como fueron las guerras de Irak y Afganistán.

El borrador de autorización promovido por Obama establece un límite de tres años al uso de la fuerza militar contra el EI, aunque con la posibilidad de prorrogarla después de ese periodo.

"No puedo decirles si nuestra campaña para derrotar al EI terminará en tres años. Pero esto permite al pueblo estadounidense evaluar nuestro progreso dentro de tres años", explicó hoy a los senadores el secretario de Defensa Carter.

La propuesta de Obama no incluye una limitación geográfica para la actuación estadounidense contra el EI, dado que ese grupo "ya muestra señales de metástasis fuera de Siria e Irak", según Carter, y es necesario no darles la impresión de que tienen un "refugio seguro" fuera de esos dos países, en palabras de Kerry.

El presidente del comité de Relaciones Exteriores, el senador republicano Bob Corker, cuestionó las limitaciones de la nueva AUMF, tanto en su duración como en las operaciones permitidas.

Varios senadores demócratas expresaron también su preocupación por la propuesta de Obama, por su falta de restricciones geográficas y por considerar que no impone límites lo suficientemente estrictos al uso de tropas estadounidenses sobre el terreno.

"Lo que yo no haré, y no creo que los demócratas estén dispuestos a hacerlo, es dar a este (Obama) o cualquier otro presidente una autorización abierta para la guerra. Un cheque en blanco", dijo el senador demócrata Robert Menéndez.

Otros senadores presentes hoy en la audiencia plantearon su preocupación por el juramento de lealtad al EI que hizo este domingo el grupo islamista nigeriano Boko Haram, y preguntaron si la autorización legal contra el primero de esos grupos podría utilizarse en un futuro también para perseguir al segundo.

Al respecto, Kerry dijo que, si Boko Haram comienza a "atacar a EE.U.U o unirse al EI en una estrategia específica para atacar a aliados de la coalición" internacional contra los yihadistas, "esta autorización podría cubrir" el uso de la fuerza contra el grupo nigeriano.

Por su parte, Dempsey dijo que la Administración de Obama está preocupada por un aumento de la violencia sectaria entre suníes y chiíes en Irak "después de que el EI quede derrotado".

Dado que varios senadores presentes en la audiencia firmaron la inusual carta enviada este martes a Teherán por 47 legisladores republicanos respecto a las negociaciones nucleares en curso, Kerry aprovechó la oportunidad para condenar esa "irresponsable" acción.

Kerry tachó de "incorrecta" la argumentación de los senadores, que alegaron que solo un acuerdo respaldado por el Congreso estadounidense puede perdurar, porque de lo contrario el próximo presidente de EE.UU. podría revocarlo.

Afirmó, además, que "el Congreso no tiene el derecho a modificar los términos" del acuerdo, porque éste "no será legalmente vinculante", sino un pacto entre las ramas ejecutivas de EE.UU., Irán y el resto de miembros del Grupo 5+1: China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania.